Línea editorial: "Conocer bien lo que sucedió y lo que sucede"

Esa batalla pacífica por la verdad, la memoria, la dignidad y la justicia es tarea de todos y, hoy también, como hicimos hace un cuarto de siglo

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Los abucheos a Sánchez en Ermua, de ayer domingo, y los vítores al Rey son algo más que una anécdota. Mientras el Presidente del Gobierno limita su presencia entre la gente y sabe que apenas puede pisar la calle sin que la ciudadanía, de la que él tanto habla, le abronque, el Jefe del Estado es una figura de enorme prestigio, tanto dentro como fuera de España.

Por eso, más que centrarnos en las cínicas palabras de Sánchez, asumiendo incluso en ocasiones el lenguaje de los terroristas, hay que quedarse con las pronunciadas por Felipe VI en el homenaje celebrado ayer a Miguel Ángel Blanco, a los 25 años de su secuestro y asesinato, y en su persona el homenaje a todas las víctimas del terrorismo de ETA. Como afirmó Su Majestad el Rey, no podemos permitir que haya generaciones que ignoren lo que pasó en aquellos dolorosos días de nuestra historia; que no sepan cómo y por qué unió nuestra conciencia colectiva; que desconozcan algo que también contribuyó a asentar nuestra convivencia o el masivo movimiento que hubo en España y que se conoció como “el espíritu de Ermua”.

En efecto, es muy doloroso que hoy uno de cada dos jóvenes no sepa quién fue Miguel Ángel Blanco, pero lo es más aún que, ante esa cruda realidad, nos quedemos de brazos cruzados y permitamos que los herederos políticos de sus asesinos sean quienes marquen el relato y quienes presuman de memoria democrática. Esa batalla pacífica por la verdad, la memoria, la dignidad y la justicia es tarea de todos y, hoy también, como hicimos hace un cuarto de siglo, tenemos la exigencia moral de seguir librándola.