Línea editorial: "Bielorrusia y la larga mano de Putin"

La Unión Europea y la OTAN deben poner freno al chantaje de Bielorrusia y a la estrategia desestabilizadora por parte de Rusia

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La frontera de Polonia con Bielorrusia se ha convertido en las últimas horas en un desafío a la Unión Europea en el que se deja ver la larga mano de Rusia. Los inmigrantes procedentes en su mayoría de Siria e Irak, concentrados en la frontera polaca con Bielorrusia, están siendo vilmente utilizados para un asedio orquestado por una potencia extranjera. Esta práctica tiene antecedentes en Turquía, con la crisis siria, o en Marruecos en la frontera española, y está destinada a debilitar a Europa en el talón de Aquiles de su política migratoria.

Bielorrusia, gobernada por el dictador Lukashenko, que parece sacado de las novelas sobre la Guerra fría, se ha convertido en la larga mano de Putin, con una lamentable estrategia de instrumentalizar a los refugiados que viven una situación humanitaria extrema. Como ha quedado demostrado con varios informes internacionales de toda solvencia, el presidente ruso no tiene suficiente con interferir en los procesos electorales internos de las naciones europeas a través de las redes sociales, sino que está instalado en una permanente provocación.

La Unión Europea y la OTAN deben poner freno al chantaje de Bielorrusia y a la estrategia desestabilizadora por parte de Rusia. A las necesarias sanciones, que ya ha anunciado la presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen, se debe unir el apoyo de Europa a la disidencia bielorrusa. Pero, además, Europa debe encontrar el modo de afrontar con justicia y humanidad el drama de miles de migrantes utilizados como carne de cañón en la estrategia diseñada por Moscú.