Línea editorial: "25 años del crimen que cambió la historia de España"

España ya nunca volvió a ser la misma desde el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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Fue uno de esos acontecimientos que marcan para siempre a generaciones enteras. España ya nunca volvió a ser la misma desde el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Por entonces aún no lo sabíamos, pero con aquel rotundo “¡basta ya!” ETA quedó completamente deslegitimada.

Fue el principio de su derrota final, hace ahora 25 años. El entonces obispo de Bilbao, el cardenal Ricardo Blázquez, ha recordado cómo la sociedad española y vasca vivió aquellos momentos “con el corazón en un puño”. Fue, asegura, “un aldabonazo a la conciencia”. Si todavía quedaban algunos espacios de impunidad y tolerancia hacia la banda criminal, los sucesos de Ermua provocaron “un rechazo inequívoco a la violencia terrorista de ETA”, “un clamor contra la injusticia que significaba este asesinato”. Aquel julio de 1997 resulta imposible de borrar de la memoria para quienes lo vivieron.

El mes comenzó con la liberación de José Antonio Ortega Lara y continuó con la ejecución a cámara lenta del joven concejal del Partido Popular. Para el cardenal Blázquez, el encargado de oficiar el funeral por el edil de Ermua, la memoria se llena del recuerdo del acompañamiento a una familia desgarrada por el dolor y el sinsentido. Durante demasiado tiempo, para demasiadas personas en el País Vasco, ese dolor de las familias no tuvo rostro. La manta de un silencio opresor contaminaba la convivencia y condenaba a las víctimas a una segunda tragedia. Todo eso cambió en julio de 1997, y España no se puede permitir olvidarlo.