Línea editorial: "Un año de presidencia de Biden"
Da la impresión de que la fuerza de la victoria demócrata se ha esfumado, mientras Donald Trump permanece momentáneamente fuera de la escena
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El primer aniversario de la victoria de Joe Biden está dejando un gusto amargo. A las últimas encuestas que apuntan una pérdida progresiva de popularidad, se ha sumado en las últimas horas la derrota en el Estado de Virginia, que tendrá un Gobernador republicano. Este resultado agudiza la imagen de un presidente de los Estados Unidos sin fuelle, con un proyecto errático y sin la cobertura de una vicepresidenta, Kamala Harris, que no ha conseguido el protagonismo que le suponía. Da la impresión de que la fuerza de la victoria demócrata se ha esfumado, mientras Donald Trump permanece momentáneamente fuera de la escena, pero ejerciendo un férreo marcaje a los republicanos.
Varios factores están lastrando la presidencia de Biden. El primero, el frenazo al boom económico después de los momentos más duros de la pandemia, con problemas graves de suministros y con una inflación que se está disparando. Tampoco ha sacado adelante reformas legislativas de calado, debido a la profunda división entre moderados y radicales demócratas.
Las promesas sobre una nueva política migratoria naufragan en medio de un repunte de la inmigración ilegal, y el coste de la salida desordenada de Afganistán ha supuesto una humillación y pérdida de crédito internacional. Aunque todavía quedan tres años de presidencia, Biden acumula demasiados problemas. El mayor de todos ellos, quizás, es la deriva ideológica radical de un sector importante de su partido. El populismo puede devorar al sistema de partidos que ha sido factor de estabilidad en la historia de los EEUU.