Línea editorial: "Alta tensión en Ucrania"

Lo que es evidente es que Rusia trata de impedir a toda costa que Ucrania entre definitivamente en la órbita de Occidente

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Las advertencias de los servicios de inteligencia norteamericanos en torno al riesgo de una invasión de Ucrania se asemejan cada vez más a la fábula del lobo. En este caso el lobo es, evidentemente, la Rusia de Putin, que ya engulló hace ocho años parte del figurado rebaño ucraniano con Crimea y Sebastopol, además de blindar la región de Donbás, limítrofe con su frontera.

No sabemos todavía si el lobo ruso, que no deja de afilar sus uñas, aparecerá o no, pero el efecto de los avisos puede dejar en la población ucraniana una sensación de abandono por parte de sus vecinos occidentales, que han pedido a sus nacionales no viajar a Ucrania, e incluso, salir inmediatamente del país.

Lo que es evidente es que Rusia trata de impedir a toda costa que Ucrania entre definitivamente en la órbita de Occidente, empleando para ello la amenaza militar. Frente a eso, Estados Unidos y la OTAN apuestan por una mezcla de diplomacia y disuasión.

Mientras Biden, Macron y Scholz siguen intentando la vía del diálogo con Putin, que a menudo parece un diálogo de sordos, se intensifican los mensajes sobre las catastróficas consecuencias de una hipotética invasión que solo el líder ruso sabe si se contempla como un plan real o como una mera amenaza. A Rusia se le deben ofrecer garantías sobre su seguridad, pero no se le puede conceder carta blanca para intervenir en las naciones soberanas de su entorno.