Línea editorial: "Ahora, el acoso es contra Ucrania"

Putin ha explotado hábilmente las contradicciones de Occidente, mientras se posicionaba ante la opinión pública rusa como el restaurador de la grandeza perdida

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Cuando parece que las aguas empiezan a tranquilizarse en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, asoma una nueva crisis con la inusitada concentración de tropas rusas junto a Ucrania. Una y otra vez, aparece moviendo los hilos Vladimir Putin. La clave de su estrategia desestabilizadora en Europa del este reside en la predisposición a utilizar su todavía consistente poderío militar sin escrúpulos. El resto lo consiguen las exportaciones de gas y los vínculos comerciales con Alemania y otros países centroeuropeos.

Putin ha explotado hábilmente las contradicciones de Occidente, mientras se posicionaba ante la opinión pública rusa como el restaurador de la grandeza perdida. Sin embargo, en el frente interno, las cosas han cambiado desde la anexión de Crimea en 2014. Al descontrol de la pandemia y al descontento social por la precariedad de las condiciones de vida, Putin ha respondido pisando el acelerador de la represión, y hoy hay más disidentes encarcelados que en los años finales de la URSS.

Tiene razones el autócrata para ver amenazado su poder incuestionado. Eso le hace peligroso, pero expone su vulnerabilidad. Europa toma nota. Cierto que una cosa es defender las fronteras exteriores de la Unión y otra, jugársela por la integridad territorial de Ucrania. Lo que sí podrían hacer los Veintisiete es fortalecer la sociedad civil rusa, confiando en que alguna respuesta surja desde dentro.