LÍNEA EDITORIAL

La Iglesia y las víctimas de abusos

La Iglesia lleva años cambiando sus leyes, sus procedimientos y, sobre todo, su mentalidad a la hora de afrontar los abusos, con el impulso de los últimos pontífices

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El diario “El País” ha publicado este domingo un informe sobre supuestos abusos cometidos en el seno de la Iglesia católica durante las últimas décadas. No es la primera vez que lo hace, acompañando los datos con un relato que parte del supuesto de que la Iglesia en España, especialmente la Conferencia Episcopal, tendría una actitud pasiva, puesto que no investigaría ni prestaría atención a las víctimas. Lo cierto es que las denuncias que ahora se dan a conocer no han sido presentadas ni a las diócesis, ni a la Conferencia Episcopal, ni a las órdenes religiosas, a pesar de que todas estas instancias tienen canales adecuados para hacerlo desde hace tiempo.

En este tipo de informes hay que distinguir los dramáticos hechos que se denuncian, que merecen ser investigados hasta el fondo, de la imagen construida de una Iglesia en la que los abusos habrían sido habituales y la diligencia frente a ellos habría sido escasa o nula. La Iglesia lleva años cambiando sus leyes, sus procedimientos y, sobre todo, su mentalidad a la hora de afrontar los abusos, con el impulso de los últimos pontífices. Todas las diócesis españolas disponen ya de una oficina de denuncias, tal como establece la carta del Papa Francisco “Vos estis lux mundi”, de junio de 2020.

La Iglesia española quiere mirar a la cara a los rostros y las historias de las víctimas, pedirles perdón, acompañarlas, intentar sanar sus heridas, entender bien cómo pudo suceder este horror para impedir, en lo posible, que se repita en el futuro. Y lo hace siguiendo su propio camino, no las presiones de quienes silencian que la lacra de los abusos es una enfermedad social cuya curación exige la cooperación de todos.