La Iglesia como cortina de humo
El recurso a supuestos contenciosos con la Iglesia es uno de los más manidos para el PSOE cuando el panorama político es confuso
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Es una paradoja que mientras Sánchez elude su responsabilidad de formular un programa en torno al que se pueda configurar una mayoría para su investidura, su gobierno en funciones despliegue una extraña actividad en materias para las que dudosamente tiene competencias y que, en todo caso, no suponen una prioridad en este momento. El recurso a supuestos contenciosos con la Iglesia es uno de los más manidos para el PSOE cuando el panorama político es confuso. Un ejemplo lo tenemos en las afirmaciones de la Vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, cuando anuncia a bombo y platillo una comisión (hasta ahora fantasmal) para abordar cuestiones como la fiscalidad de la Iglesia, que despierta no pocos espantajos en el imaginario de algunos sectores.
La Iglesia ha demostrado sobradamente su disposición al diálogo y su capacidad para el entendimiento con gobiernos de todos los colores. Lo que es importante es que ese diálogo se produzca sobre bases claras y con un trasfondo de confianza y mutua lealtad, y no con un telón de fondo de amagos y chascarrillos.
Cuando salgamos de esta etapa de interinidad, que a nadie conviene, y dispongamos de un gobierno constituido para afrontar una nueva legislatura, será el momento de que sus responsables planteen a la Iglesia el qué, el cómo y el cuándo de ese diálogo. Por cierto, la Iglesia se somete en materia de fiscalidad a las normas que rigen para entidades no lucrativas como fundaciones, ONGs y otras confesiones religiosas. Naturalmente que se puede discutir y replantear el asunto, pero sin tratar de sembrar la confusión y la sospecha.