Madrid - Publicado el - Actualizado
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Con la visita de la nueva presidenta del Congreso al Rey Felipe arranca el proceso de la decimosegunda legislatura, con la urgencia de conformar un gobierno solvente que permita asentar las bases del progreso de España. El tiempo corre rápido y tanto Europa como los mercados están enviando señales de que España necesita salir del bloqueo y disponer cuanto antes de un gobierno estable. Lo lógico es que ahora el Rey encargue a Mariano Rajoy intentar la investidura, una vez que el acuerdo, todavía de mínimos, entre el PP y Ciudadanos, está obligando a otras formaciones políticas a un ejercicio de sano realismo. Mariano Rajoy ha mostrado flexibilidad y voluntad de diálogo y encuentro.El apoyo de nacionalistas vascos, catalanes y canarios a la composición de la mesa del Congreso ha sorprendido más por lo que se supone, que por lo que significa. Es absurdo pensar que Rajoy vaya a conceder un cheque a los separatistas a cambio de un apoyo inicial de legislatura. Las fuerzas políticas que pretenden romper la unidad de España, alterando el orden constitucional y saltándose la legalidad vigente, no van a encontrar manga ancha, por más que algunos políticos se sorprendan con cierta hipocresía.En lugar de falsos escándalos, lo que hace falta es un esfuerzo de coherencia y diálogo de las fuerzas constitucionalistas, porque esa será la mejor garantía de que nuestro país puede avanzar en las reformas necesarias, en su cohesión interna y en la deseada regeneración.