LÍNEA EDITORIAL
El futuro de Mario Draghi y de Italia
En su comparecencia en el Senado, Draghi ha dejado claro que la única forma de salir de la crisis política es reconstruir un pacto de Gobierno con "valentía y credibilidad"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La capacidad de la compleja política italiana para reinventarse cada día no tiene límites. Habrá que esperar a mañana para conocer el desenlace de la crisis política desatada por la dimisión del primer ministro Mario Draghi, ante la retirada de la confianza del Movimiento Cinco Estrellas. No hay que descartar que la crisis termine fortaleciendo aún más la autoridad institucional del expresidente del Banco Central Europeo, que llegó al Ejecutivo por el acuerdo de las principales fuerzas políticas a propuesta del presidente de la República. Si Mario Draghi continuará en el poder después haber presentado su dimisión habría conseguido un aval añadido para afrontar los graves problemas internos y externos de Italia, que afronta una inflación descontrolada, el desempleo endémico en algunas regiones y, sobre todo, la crisis energética provocada por los efectos de la guerra en Ucrania.
En su comparecencia en el Senado, Draghi ha dejado claro que la única forma de salir de la crisis política es reconstruir un pacto de Gobierno con “valentía, desinterés y credibilidad”. Un aviso de Draghi a los partidos políticos, que pueden pensar más en el próximo horizonte electoral que en las necesidades de este momento de crisis. Frente al sentido de Estado de Draghi está el juego de los partidos políticos que tienen que recomponerse internamente y diseñar estrategias y alianzas electorales. Pase lo que pase, a Europa no le interesa que Italia se desestabilice en un contexto geopolítico de debilidad extrema. Y de ahí los reclamos de todas las cancillerías para que Draghi continúe en su puesto.