LÍNEA EDITORIAL

Feijóo y el nuevo-viejo PP

El consenso alcanzado por la candidatura de Feijóo es bueno para el partido y bueno para España, que no se puede permitir tener el centro-derecha en permanente cuestionamiento

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El Partido Popular ha cerrado su particular crisis con la celebración de su Congreso Nacional en Sevilla, y la elección como nuevo presidente de Alberto Núñez Feijóo. Es evidente que los errores cometidos en los últimos meses han sido notables y que era necesario un cierre de esa suerte de implosión interna. Por una parte, la mirada a la etapa que se cierra hace pensar en que la política se ha convertido en una auténtica trituradora de personas. Por otro lado, el consenso alcanzado por la candidatura de Feijóo es bueno para el partido y, en última instancia, bueno para España, que no se puede permitir tener el centro-derecha en permanente cuestionamiento.

Hemos escuchado este fin de semana muchos nombres y muchos discursos sobre la necesidad de gestionar con seriedad y honradez. Gestionar bien es necesario, pero insuficiente. Un partido, y más aún si es alternativa de gobierno, ha de sustentarse sobre principios claros y propuestas que conecten con las expectativas de los ciudadanos. En esa tensión, y en la continuidad necesaria entre el viejo y el nuevo PP, los populares deben llegar con la lección aprendida: no basta la gestión económica para liderar un verdadero proyecto reformista como el que España necesita. La defensa de las libertades, la cohesión social, la regeneración de las instituciones y el valor social de la familia, son asuntos que necesitan una formulación atractiva y un programa viable que presentar a la sociedad española.