Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
Ayer en Bratislava tuvo lugar la primera reunión de los socios de la Unión Europea sin el Reino Unido. El Brexit supone una de las crisis más profundas para el proyecto europeo desde su puesta en marcha en los años 50 del pasado siglo. La negociación de la salida del Reino Unido es una cuestión importante, pero lo más decisivo en los próximos meses es que la Unión Europea logre avances en cuestiones concretas como la seguridad, la defensa y el gobierno económico. El reto es hacer percibir la Unión como una auténtica ventaja. En España, por nuestra reciente historia, hay un consenso sobre lo mucho que aporta Europa, pero esa conciencia no es tan clara para muchos europeos. Incluso en los países que más han recibido de Bruselas en las últimas décadas, los países que estuvieron tras el telón de acero, la conciencia de que la Unión sea una ventaja, ha desaparecido.Por eso es necesario volver al método fundacional: el que usaron Schuman, Monnet y Adenauer al poner en marcha la comunidad del carbón y del acero. Frente a la rivalidad franco-alemana que duraba desde las guerras napoleónicas y que se había incrementado con el Tratado de Versalles, se puso en marcha un proyecto para resolver necesidades económicas muy concretas. Ese mismo método puede ser muy útil cuando tenemos pendiente la crisis de los refugiados, una grave crisis demográfica, así como el reto de crear empleo y de hacer más productiva nuestra economía.