Línea Editorial: El "espíritu de Helsinki"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Con la preocupación por la guerra en Ucrania a flor de piel, el Papa Francisco evocó ayer, en su primer discurso en la capital de Kajazistan, lo que hace 47 años se llamó el "espíritu de Helsinki". En aquel momento el mundo estaba inmerso en la "guerra fría" entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, con Europa en medio, pero los líderes que acudieron a la conferencia celebrada en la capital de Finlandia no eran precisamente unos pacifistas dispuestos a dejar las pugnas por el dominio del mundo. Desde hacía tres años, Helsinki había sido el escenario de unas sucesivas conferencias convocadas por los presidentes Nixon, de Estados Unidos, y Breznev, de la Unión Soviética, destinadas a explorar un pacto sobre la seguridad y cooperación en Europa.
El esperado acuerdo alcanzado en agosto de 1975 supuso un paso de gigante en la transformación de la confrontación en cooperación. Uno de sus más destacados aspectos fue el reconocimiento de la integridad territorial de los Estados y el arreglo de las diferencias mediante el diálogo. Aunque no se acabó formalmente con la "guerra fría", por primera vez desde la II Guerra Mundial los países occidentales aceptaron las fronteras surgidas de la guerra, con la contrapartida de que se respetaran los derechos humanos en las repúblicas soviéticas. Todo esto es historia casi olvidada, pero la evocación de aquél "espíritu de Helsinki" por parte del Papa encierra un llamamiento a buscar una solución internacional a la guerra en Ucrania, basada en la justicia y el derecho.