LÍNEA EDITORIAL

Un discurso para la historia

Hoy podemos ver con claridad que aquel golpe fallido no fue flor de un día, y que las autoridades se sitúen reiteradamente al margen de las leyes conduce al desastre

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El 3 de octubre de 2017 el Rey Felipe VI pronunció un inolvidable discurso a la nación a raíz del desafío independentista en Cataluña, que llegó incluso a la proclamación momentánea y surrealista de la independencia por parte de las autoridades autonómicas en el Parlamento. A los cinco años de aquel discurso, recordamos que el Rey catalizó la respuesta del Estado de Derecho a uno de los ataques más graves que ha padecido. Hoy podemos ver con claridad que aquel golpe fallido no fue flor de un día y que el hecho de que las autoridades se sitúen reiterada y deliberadamente al margen de las leyes conduce al desastre.

Como subrayó entonces el Rey, aquellas actitudes menospreciaron los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán a los españoles, e incluso pusieron en riesgo la estabilidad económica y social de todo el país. Utilizar a aquellos que pretendieron quebrar la unidad de España y la soberanía nacional como compañeros de viaje de Gobierno, como ha hecho el Ejecutivo de Pedro Sánchez, es una enorme irresponsabilidad.

Las palabras del Rey, hablando de España como un lugar de concordia y de encuentro en el marco de nuestras instituciones democráticas, y asegurando que estas no dejarían de garantizar el orden y la convivencia tuvieron un enorme calado emocional y político. El desasosiego, e incluso el hartazgo, llegan a ser humanamente comprensibles, pero el discurso del Rey sigue siendo un punto firme para todos. La perspectiva de los años transcurridos empequeñece a algunos, y al mismo tiempo engrandece a otros, como es el caso de Don Felipe.