Línea Editorial 16/06/2016

Derrotar al Daesh

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El aumento de atentados en Bagdad es consecuencia, paradójicamente, de las pérdidas territoriales del Daesh en Irak y Siria, que intenta contrarrestar con acciones terroristas. La reconquista de Ramadi a finales de año llevó a un eufórico primer ministro iraquí a prometer la derrota total del Daesh en 2016, y poco a poco los avances se van confirmando. Tras la toma de Faluya, ya próxima, el siguiente objetivo es Mosul. En el aspecto positivo cabe destacar la mejor preparación del Ejército y la cautela de sus avances contra ciudades donde el Daesh ha tenido sobrado tiempo de preparar su defensa y el peligro de un baño de sangre civil es enorme. No obstante la ofensiva depende de milicias chiíes apoyadas por Irán, lo que alimenta el temor de la población sunita y explica que muchos prefieran vivir bajo el Daesh antes que con un gobierno controlado por chiitas, la otra rama del islam. Peor es la situación en Siria. El Daesh, con medio país bajo su control, retrocede ante el gobierno de Damasco, sostenido por Rusia, mientras en otro frente avanzan los rebeldes apoyados por EE.UU. y los kurdos. Esas divisiones son letales. El vacío de poder y las tensiones sectarias, azuzadas por Irán y Arabia Saudí, alimentan al yihadismo. Al Estado Islámico no solo hay que derrotarle en el campo de batalla. Avanzar en las conversaciones de Ginebra es otro requisito esencial.