Línea Editorial 15/06/2016

La convulsión de Francia

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Francia se ha convertido en un hervidero político y social que exige de sus dirigentes políticos un añadido esfuerzo de gestión de la quiebra de garantías que atañen a los ciudadanos. Francia representa hoy un laboratorio de la agitación consecuencia de lo sembrado durante años por una izquierda atrapada en sus contradicciones, y por el descontento social de un modelo multiculturalista que no funciona. Todo ello contribuye a crear un clima propicio para el auge del populismo, que a través del Frente Nacional alcanza ya la mayor expectativa de voto. El Ejecutivo de Hollande se ve incapaz de conducir las reformas con credibilidad, y de unir a un país al que ha fracturado con sus políticas radicales. Es un momento de incertidumbre porque se remueven los cimientos del Estado de derecho y del Estado de bienestar. A las protestas contra la reforma laboral, que congregaron en días pasados una gran manifestación en París, se suman los reiterados altercados de extrema violencia que se están produciendo en las ciudades de Marsella y Niza, y que tienen una respuesta policial insuficiente. La sombra alargada del yihadismo, reflejada en el reciente asesinato de un comandante de policía y de su esposa, agudiza el desconcierto y la inquietud. Francia debe encontrar el sosiego y la sabiduría necesarios para superar este momento de intensa crisis, paradigma del desasosiego europeo.