LÍNEA EDITORIAL
Contribuir a edificar el mundo que viene
El Cardenal Omella ha recordado que la Iglesia no tiene intereses económicos ni geoestratégicos particulares
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En el discurso inaugural de la Asamblea de la Conferencia Episcopal, el cardenal Omella ha dado un repaso a las cuestiones candentes, tanto eclesiales como de la sociedad en su conjunto, teniendo muy presente el sufrimiento de quienes padecen la invasión de Ucrania, y destacando la ayuda de tantas instituciones de Iglesia, en especial de Cáritas Internacional.
El cardenal ha destacado, con preocupación, el retroceso democrático y el crecimiento de los populismos, especialmente en el viejo continente. Uno de los parámetros de la salud de una democracia es la libertad real para el debate público y para las iniciativas que surgen de la sociedad civil. Fenómenos como la llamada “cultura de la cancelación” producen un clima asfixiante para quien se atreva a discrepar de los nuevos dogmas. En el contexto de una creciente polarización, se confunde sana laicidad con laicismo excluyente y se cuestionan derechos fundamentales como la objeción de conciencia. Mientras se exalta teóricamente la libertad, se pone en riesgo su ejercicio efectivo, algo que se manifiesta también en pretensión de silenciar a la Iglesia o de estigmatizarla.
El Cardenal Omella ha recordado que la Iglesia no tiene intereses económicos ni geoestratégicos particulares. Su misión es continuar la obra misma de Cristo, que vino al mundo para dar testimonio de la Verdad, para salvar y no para juzgar. Y en este momento histórico convulso, quiere colaborar con todos los agentes sociales para edificar “el mundo que viene”, desde su experiencia de siglos.