LÍNEA EDITORIAL

Balance de un año de desgobierno

En todos los campos, el gobierno demuestra una improvisación y una debilidad que alejan la política de las necesidades reales de los españoles

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

1 min lectura

El presidente del Gobierno ha hecho balance de un año de gestión con un aparente ejercicio de trasparencia que se ha convertido en una práctica de enredo político. Gobernar es distinto de hacer propaganda. Con un evidente sesgo a la hora de seleccionar los datos, Sánchez ha aprovechado la oportunidad para arremeter contra Pablo Casado por la negativa a afrontar la reforma del Consejo General del Poder Judicial, sin una palabra de autocrítica sobre los intentos de controlar a los jueces perpetrados por su mayoría Frankenstein. Sánchez ha centrado su discurso en el éxito de la reforma laboral pactada con empresarios y sindicatos, pero ha ocultado que dicha reforma mantiene lo esencial de la ley del PP, y no tienen nada que ver con la “derogación” que sus socios habían pregonado.

El presidente no se ha cansado de repetir que está modernizando la economía y cambiando el modelo productivo, pero se le ha olvidado que el crecimiento del PIB está sufriendo un serio frenazo, y que las previsiones de su Ejecutivo no se están confirmando. Otro grave olvido de Sánchez se refiere al desastroso balance de la gestión de la pandemia, y a la paralización de su gobierno, sometido a las exigencias permanentes de sus socios de la izquierda radical e independentistas. Esta paralización se refiere también a la defensa efectiva del pacto constitucional frente a las acometidas de partidos como ERC, Bildu, e incluso Podemos, que se sienta en el Consejo de ministros. En todos los campos, el gobierno demuestra una improvisación y una debilidad que alejan la política de las necesidades reales de los españoles.