LÍNEA EDITORIAL

Apuntes de un viaje para el encuentro

Es necesario tomar conciencia del mal y la destrucción que toda guerra lleva consigo y, en apenas un siglo, llevamos prácticamente tres guerras mundiales

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Ha concluido el viaje del Papa a Bahréin y, en el avión de vuelta, Francisco recordaba que se ha tratado de un viaje concebido para el encuentro, porque la finalidad era precisamente profundizar en el diálogo interreligioso y en el diálogo ecuménico, algo para lo que es preciso no descuidar la propia identidad.

Hubo tiempo también para que el Papa respondiera sobre cuestiones relacionadas con los derechos de las mujeres, sobre la lacra de los abusos en el seno de la propia iglesia, sobre el fenómeno migratorio o sobre la delicada situación de la Iglesia en Alemania, a la que Francisco ha enviado un mensaje: ya existe una iglesia evangélica, con la que la Iglesia católica debe mantener relaciones fraternales, o sea, la Iglesia católica debe ser plenamente católica, en su conciencia y en forma de actuar.

El Papa se refirió también a Ucrania, la guerra que como europeos nos toca más de cerca, pero recordó que llevamos demasiado tiempo con muchas guerras abiertas a lo largo y ancho de la geografía mundial. Es necesario tomar conciencia del mal y la destrucción que toda guerra lleva consigo y, en apenas un siglo, llevamos prácticamente tres guerras mundiales: la primera y la segunda, conocidas y reconocidas por todos y ésta que, de manera tan distinta, estamos viviendo, pero sobre la que el Papa Francisco no se cansa de alertar, precisamente porque la estamos viviendo a plazos, puede llegar incluso a insensibilizarnos.