LÍNEA EDITORIAL
Se apaga una voz por la libertad en China
Los jóvenes chinos no saben que ayer, a la edad de 90 años, falleció Bao Tong, el último gran disidente chino. Un hombre que defendió la liberalización del régimen con su vida
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Los jóvenes chinos no saben que ayer, a la edad de 90 años, falleció Bao Tong. Tampoco saben quién era este ciudadano cuya vida ha sido deliberadamente silenciada y ocultada por el régimen. Tong era el principal colaborador del que fue secretario general del Partido Comunista, Zhao Ziyang, cuando estalló la protesta de Tiananmen. Ambos, fueron los dos únicos altos cargos del régimen chino que públicamente se opusieron a la represión y posterior ley marcial decretada tras la matanza de la Plaza de Tiananmen. Zao Ziyang falleció en 2005 bajo arresto domiciliario. Bao Tong también ha fallecido en su casa, después de haber pasado siete años en la cárcel acusado de revelación de secretos oficiales y actos contrarrevolucionarios.
Como titula la prensa internacional, Tong es el último gran disidente chino. Un hombre que no solo creyó en la liberalización del régimen, sino que la defendió con su vida. Nunca dejó de creer en la posible evolución democrática de su país. Luchó por ella y lo hizo hasta sus últimos días denunciando el modelo de pensamiento único que mediante el uso de la violencia ha instaurado el régimen comunista chino. La firmeza de sus convicciones se mantuvo intacta durante treinta años y su libertad interior le permitió vivir plenamente y con esperanza, pese a la cárcel y al confinamiento forzado. Su vida es un testimonio histórico y encarnado de que merece la pena dar la vida por la libertad y la dignidad.