10 de febrero

Amada y martirizada Siria

La cruda realidad es que el conflicto no cesa en un país en el que las cifras oficiales nos hablan de más de medio millón de muertos

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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A pesar de que ha dejado de ocupar espacio en la actualidad de muchos medios de comunicación, siguen llegando dolorosos informes de Siria, en particular del noreste y de la situación tremendamente dolorosa de tantas mujeres y niños obligados a huir debido a la escalada militar.

En los últimos meses hemos visto algunas luces que parecían atisbar el final del túnel, pero vamos camino ya de nueve años de guerra y cada día que pasa observamos con mayor angustia el fracaso de quienes deberían parar la violencia de una vez, sentar las bases de una paz duradera y comenzar una reconstrucción que, dados los profundos daños ocasionados, llevará tiempo y tendrá que ir mucho más allá de levantar los edificios derruidos.

La cruda realidad es que el conflicto no cesa en un país en el que las cifras oficiales nos hablan de más de medio millón de muertos, más de ocho millones de desplazados internos y en el que la principal víctima, como sucede siempre en estos casos, es el propio pueblo sirio.

Como ha hecho, una vez más, el Papa Francisco este domingo tras el rezo del Ángelus, urge renovar el llamamiento a la comunidad internacional para que se utilicen los medios diplomáticos, el diálogo y las negociaciones, de conformidad con el derecho internacional humanitario, para salvaguardar, en primer lugar, la vida y la fortuna de los civiles.

Siria, amada y martirizada, como ha afirmado con dolor el Papa, necesita que la tengamos presente en nuestra oración, primera y fundamental contribución de cada uno para que no caiga en el olvido.