Clima de crispación social

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La huelga del transporte está provocando importantes alteraciones en los suministros de algunos sectores estratégicos como como el de la pesca, los productos lacteos o la alimentación en general. Los indicentes violentos requieren la intervención de la Policía y la Guardia Civil para que se garanticen los servicios mínimos. Es necesaria la actuación más contundente de un Gobierno de Pedro Sánchez ausente, preso de sus problemas internos y de las consecuencias de decisiones legislativas anteriores. La modificación del Gódigo Penal por los socialistas y sus socios de Podemos, para dejar impune la violencia de los piquetes, ahora se les está volviendo en contra. Por mucho que achaquen la responsabilidad de la huelga al mantra de los camioneros de “ultraderecha”, son los errores políticos de antes y de ahora los que están complicando una situación que puede derivar en una protesta social de largo alcance.

El próximo domingo tendremos una muestra más del clima de tensión en las protestas del campo español. Pedro Sánchez, en viaje propagandístico por Europa, no puede seguir escudándose en argumentos manidos para no tomar medidas ante la escalada de precios de la energía, en particular de la gasolina y el gas. Italia, Francia, Portugal o Alemania, países miembros de la Unión Europea, ya han tomado las medidas oportunas que están afectando de forma positiva a la economía de los empresarios, los agricultores y los ciudadanos. Es hora de que el Gobierno abandone las excusas cargadas de tópicos y ponga en marcha medidas fiscales para que esta crisis no agudice el empobrecimiento de los trabajadores y de las clases medias.