ELECCIONES VASCAS (Serie Previa)

Rebrotes, la espada de Damocles sobre la acción del nuevo Gobierno vasco

Rastreadores de contactos, gimnasios convertidos en aulas o enseñanza "híbrida" son algunas de las novedades que deberá manejar el gobierno que salga de las elecciones autonómicas vascas, cuyos primeros meses de mandato estarán marcados por la necesidad de neutralizar los posibles rebrotes de COVID-19 para evitar que se extiendan y desbaraten lo recorrido hasta ahora. ,Los posibles focos de la enfermedad planean como una espada de Damocles sobre l

Agencia EFE

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Mercedes Zabaleta

Rastreadores de contactos, gimnasios convertidos en aulas o enseñanza "híbrida" son algunas de las novedades que deberá manejar el gobierno que salga de las elecciones autonómicas vascas, cuyos primeros meses de mandato estarán marcados por la necesidad de neutralizar los posibles rebrotes de COVID-19 para evitar que se extiendan y desbaraten lo recorrido hasta ahora.

Los posibles focos de la enfermedad planean como una espada de Damocles sobre la vida cotidiana de los ciudadanos y la actividad económica y obligarán al nuevo ejecutivo autonómico a destinar recursos y capital humano para evitar su expansión, una tarea en la que trabaja una red de 500 personas en Osakidetza.

La comunidad autónoma vasca llega a las elecciones con experiencia en la aplicación de los protocolos de gestión de brotes tras la aparición de focos en el Hospital de Basurto, 44 contagiados 42 personas entre sanitarios, pacientes y visitantes, Txagorritxu, con 15 positivos, y Aita Menni de Arrasate con cinco profesionales que dieron positivo.

La consejera de Salud, Nekane Murga, aseguró el pasado martes, una semana después de que se detectaran los primeros casos en Basurto, que los focos estaban controlados aunque no descartó que puedan aparecer nuevos casos ya que el periodo de incubación del SARS-CoV-2 es largo.

Con el objeto de que los posibles focos no se propaguen más de 500 personas adscritas a Salud Pública y Atención Primaria componen la red de rastreo que llevan a cabo una labor casi detectivesca para seguir la pista de las personas que tuvieron alguna relación con un afectado por el virus.

Los "rastreadores" elaboran una especie de "árboles" que reflejan de forma gráfica que, de cada contacto, se debe buscar hasta 17 personas, señalan fuentes del Departamento de Salud.

Esta tarea se hace más compleja según avanza la capacidad de socializar que conlleva la desescalada y el fin del estado de alarma, señalan las fuentes, que recuerdan que en el País Vasco se hacen unos 4.000 test PCR diarios y "cualquier personas con síntomas pasa por la prueba".

En el ámbito sanitario, el PSE pide formación a las enfermeras en epidemiología y nuevas tecnologías así como crear un comité permanente de expertos en epidemias que trabaje coordinadamente con el Gobierno y aboga por aumentar el gasto en sanidad "con cabeza" y aprovechar los fondos que planea la UE para "transformar el sistema vasco de salud".

Desde la oposición, la representante de EH Bildu Rebeka Ubera considera "fundamental" el diseño de una estrategia para la detección precoz, mantener las contrataciones de sanitarios que se realizaron en Atención Primaria para hacer frente a la pandemia y reforzar la plantilla de Osakidetza en un 10 %.

El plan de choque elaborado por la coalición soberanista contempla realizar "un millón de pruebas PCR" en los próximos seis meses así como llevar a cabo un rastreo "proactivo" que incluye una aplicación de telefonía móvil para el control de la pandemia que cumpla todas las garantías de privacidad.

El PP plantea que los test se realicen por grupos de riesgo y zonas más afectadas y propone, entre otras medidas, una revisión de la Atención Primaria y más dotación de personal, puntos que comparten el resto de grupos de la oposición.

Otro de los caballos de batalla que deberán afrontar las nuevas autoridades públicas será la "vuelta al cole" 2020-2021 en septiembre.

Vista a evolución de la pandemia, el Gobierno Vasco maneja actualmente, como "primer escenario", un inicio de curso presencial en todas las etapas, con medidas de adaptación de currículcum y de programas de refuerzo.

La opción que se baraja es "primar las medidas de distanciamiento" en lugar de establecer un número de alumnos por aula, que en un principio la ministra de Educación, Isabel Celáa, cifró en 15 y luego en 20.

Sin embargo, un rebrote llevaría a una "docencia mixta" que combine la asistencia presencial con fórmulas telemáticas para lo cual los centros, bajo una serie de orientaciones, deberán elaborar cada uno su propio plan de contingencia, según ha manifestado la consejera Cristina Uriarte (PNV).

Estos planes son cuestionados por el coordinador de EH Bildu, Arnaldo Otegi, quien declaró recientemente que "nadie sabe cómo va a ser el inicio de curso".

La formación soberanista sí es partidaria de un máximo de 15 alumnos por aula y exige contratar un 20 % más de profesores así como garantizar a todo el alumnado los recursos tecnológicos necesarios para el aprendizaje por internet.

Podemos calcula que las nuevas contrataciones de personal docente para revertir las desigualdades que ha puesto de manifiesto la pandemia rondarían las 2.000 y es partidaria de mantener "lo máximo posible" la docencia presencial, con el número de alumnos por clase que garantice la seguridad, señala Ainara Diego, candidata por Álava de la formación morada.

También el PP hace hincapié en la necesidad de asegurar la financiación adecuada para llevar a cabo las adaptaciones necesarias en centros públicos y concertados y remarca que, en caso de suspensión de las clases presenciales, se diseñen plataformas online que permitan seguir el curso.

mz/rh/bal

(Recursos de archivo www.lafototeca.com 12448014 y otros)