Adrián, soldador: “Cómo puede ser que un peón cobre 100 euros menos que un oficial, no podemos consentir que no se valore el conocimiento técnico, hoy se quiere ser funcionario”

El experto explica a través de sus redes sociales por qué considera que ya nadie quiere dedicarse a estos oficios tan necesarios

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Soldadores

Ana Rumí

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Seguro que cuando eras joven o adolescente, o ambas, porque pueden confluir, recibías un montón de consejos de distintos adultos contándote por qué era importante estudiar. Te decían que, si te sacabas una carrera y seguías estudiando después, casi con toda probabilidad conseguirías un buen trabajo y un buen sueldo.   

Y así era como tú te esforzabas lo máximo posible para acceder a la universidad, sacabas las mejores notas, intentabas conseguir becas para que le costase menos dinero a tus padres, y rendías de la mejor manera en clases y exámenes.

Así, cuando te sacaras la carrera, podrías acceder a un gran trabajo e ir escalando en el mismo, tanto en posición como en salario. Sin embargo, no todo era tan dulce como lo pintaban y, al tiempo, no encontrabas nada que se ajustase a tus expectativas laborales y estudios.

JOSE IGLESIAS

La sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Dénia 

Esto ha pasado mucho más en las últimas generaciones de estudiantes, probablemente, propiciado por la masificación en los estudios. Y aquí subyace un problema de fondo, y es que se ha tendido a hacer ver a los más jóvenes que no estudiar una carrera universitaria es un fracaso.

Hacen ver que optar por aprender un oficio es, en realidad, algo que no debería hacerse, porque te degrada. Y eso está muy lejos de la verdad. Por eso, aquellos que son oficiales y se dedican a estos trabajos, reclaman su lugar.

Los oficios de toda la vida    

En esos oficios de toda la vida enmarcamos aquellos que son artesanos y más manuales, como mecánico, auxiliares o soldadores. Es el caso de Adrián, soldador en Canarias que, a través de sus redes sociales, explica cómo es su trabajo.   

Tiene, todo hay que decirlo, un montón de visitas de curiosos que quieren saber cómo es el oficio desde dentro y, casi con total seguridad, muchos de ellos se sentirán inspirados a estudiar un módulo de soldadura por su “culpa”.

Eso sí, también aprovecha para hacer ciertas reflexiones y contar esas partes un poco menos buenas de su trabajo. Y es que considera que no hay mucha diferencia económica entre los aprendices y los oficiales.

Cómo puede ser que un peón cobre 100 o 150 euros menos que un oficial, me parece correcto que cobre 1500 euros tal y como está la vida, pero cada vez se ve más claro que un oficial se devalúa, se devalúa el conocimiento y la experiencia” explicaba en sus redes sociales Adrián.

No podemos llegar a consentir que no se valore el conocimiento técnico, y la culpa no la tiene el empresario ni el autónomo, lo hemos ido desvalorizando” decía.

Y es que contaba que, entre otras cosas, muchos jóvenes no se ven inspirados para estudiar estos módulos, pensando que hacerlo es un fracaso.

 La opinión de un empresario hostelero  

Uno de los trabajos más requeridos por muchos españoles son los que tienen que ver con la hostelería. Para conocer la opinión de un hostelero acerca del negocio, hay muchos que consultan las redes sociales de Ricardo Gil, quien se hace llamar en ellas “empresario hostelero”.   

A través de sus canales, explica cómo gestiona su negocio y cómo intenta ayudar a sus trabajadores para que tengan buenas condiciones y estén contentos. Ciertamente, explica en uno de sus vídeos, cómo con sus trabajadores incluso pacta el salario.

Eso sí, no es todo color de rosa, y por eso explicaba que muchas veces ha tenido que despedir a trabajadores suyos. Pero, como decía, nunca ha sido por errores que hayan tenido, sino por la actitud que han presentado.

Joaquin Corchero

Un camarero en un bar de Cádiz

“Nunca he despedido a nadie por errores, pero sí por su actitud. Los errores se cometen y todos los hemos cometido, pero si una persona tiene una mala actitud es la manzanita podrida que está en la cesta y hay que quitarla” decía este empresario.

Por eso, habla de la importancia de ser no solo un buen trabajador, sino de tener una buena actitud cuando desempeñas tu trabajo. “No existe ningún procedimiento para mejorarla, los errores se pueden enmendar, el único procedimiento que hay es despedir y ya” decía.

“No puede haber nadie que contamine al resto del equipo. Es mas importante una buena actitud que una alta profesionalidad” sentenciaba.