DOCUMENTAL IBAR (Crónica)

"El Estado contra Pablo Ibar",rigor documental para un juicio sin precedentes

25 años de juicios, apelaciones, testimonios, pruebas y veredictos, una odisea judicial y una duda, la que plantea "El Estado contra Pablo Ibar", una serie documental sobre el preso español condenado a cadena perpetua en Florida para poner foco en aquellos a los que esta historia una vez atrapó y nunca liberó.,La historia de Pablo Ibar es un relato único, sin precedentes, de aquellos que nos certifican que, definitivamente, la realidad supera a la fic

Agencia EFE

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Patricia Muñoz Sánchez

25 años de juicios, apelaciones, testimonios, pruebas y veredictos, una odisea judicial y una duda, la que plantea "El Estado contra Pablo Ibar", una serie documental sobre el preso español condenado a cadena perpetua en Florida para poner foco en aquellos a los que esta historia una vez atrapó y nunca liberó.

La historia de Pablo Ibar es un relato único, sin precedentes, de aquellos que nos certifican que, definitivamente, la realidad supera a la ficción. Son muchos los motivos que justifican esta unicidad, desde el cómo se ejecutó el triple asesinato de Miramar (Miami) por el que se condena a Ibar hasta la manera, el tiempo y el desarrollo del proceso judicial, abierto a lo largo de 25 años.

Pablo Ibar es arrestado en 1994 acusado de un triple asesinato en el sur de Florida. Un crimen que se convierte en el primero en ser grabado de principio a fin por una cámara de seguridad doméstica en Estados Unidos y que llega a ser la prueba definitiva, según la fiscalía americana, para condenar a Ibar por el supuesto parecido con uno de los dos perpetradores del crimen.

Ibar, hijo de un español y una cubana y sobrino del famoso boxeador José María Urtain, es condenado en el año 2000 a la pena de muerte por el triple asesinato. Sin embargo, en 2016 logra, junto a su equipo de abogados, que el juicio se repita por ser las pruebas débiles e inconsistentes.

Es el 19 de junio de 2019 cuando se vuelve a celebrar el juicio, que termina con el mismo resultado, "culpable", un veredicto unánime de un jurado popular dentro del que, por sorpresa, uno de sus miembros se arrepiente. Finalmente, dicho miembro es expulsado y el proceso judicial continúa con el veredicto, tras 25 años de lucha, de cadena perpetua para Pablo Ibar.

Estos cuatro párrafos tratan de resumir, y no hacen justicia dada su complejidad, a los 25 años de una auténtica odisea sobre la que, aún hoy, planea la duda de "¿culpable o inocente?" Esa duda, y otras muchas, son las que traslada al espectador Olmo Figueredo en su serie documental "El Estado contra Pablo Ibar", un proyecto que muestra que esta historia no condenó sólo a Pablo, sino a todo aquel que estuvo implicado en su desarrollo.

Familiares de Ibar y de las víctimas, fiscales, jueces, abogados, policías y personas del entorno de ambas partes son los auténticos protagonistas de esta serie documental, que HBO estrena este viernes, en la que Figueredo, a través de seis episodios, busca el "rigor" y la "imparcialidad" para ofrecer al espectador una silla en el jurado popular de este juicio.

"No quería plantear un debate sobre la pena de muerte ni tampoco determinar la opinión de la gente sobre si Pablo es inocente o no. Lo que deseaba es que esta historia sirviera para que el mundo por fin conociera la historia de Pablo Ibar y tomara sus propias decisiones con respecto a él, al sistema norteamericano, pero que la tomaran con la información suficiente", explica Figueredo en una entrevista con Efe.

Figueredo, cofundador de la productora La Claqueta PC, se encontraba en 2013 en Estados Unidos trabajando en su documental "The Resurrection Club" sobre la abolición de la pena de muerte, se topó con la historia de Ibar y quedó atrapado, como todo aquel que se acerque a ella, pasen los años que pasen.

Comenzó a tirar del hilo y se encontró con una historia que no es de buenos y malos, blanco y negro, sino, como dice él a Efe, de "muchos grises", de pruebas inconsistentes, de contradicciones, de falta de información y de familias en particular y personas en general cuyas vidas nunca serán como fueron antes de este brutal crimen.

"Son gente que sigue teniendo una herida abierta que nunca podrá cerrarse y que cada vez que se reabre el juicio es como echarle sal por encima", desarrolla Figueredo, cuyas cámaras fueron las únicas en poder acceder a todo el proceso desde la repetición del juicio de febrero de 2016.

Escuchar los susurros entre Pablo y uno de sus abogados en medio del juicio, las conversaciones entre el juez y los fiscales en los recesos, las estrategias de los abogados de Ibar antes de cada vista o las propias declaraciones de los testigos forma parte de esta pieza documental que sumerge de lleno al espectador y lo enfrenta a los rostros de los familiares de Pablo pero también de las tres víctimas.

"Seguramente habrá miembros tanto de la familia de Pablo como de las familias de las víctimas a las que el documental no les gustará y eso significará que lo hemos hecho bien", apunta el director, quien recalca y concluye que "eso significará que es riguroso".