En Manabí

Llueve sobre mojado

Patricia Rosety entrevistando a un vecino de Manabí

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

Es rural, es pesquera. También es turística. Pero es pobre. Manabí es una de las provincias más pobres de Ecuador. Y es preciosa. Un paisaje privilegiado, tanto en el mar como en el campo y en la montaña. Es una provincia joven, como todo Ecuador. En Ecuador hay gente muy joven. Y ahora, de  golpe y porrazo, se quedan más pobres. El terremoto les deja más pobres, con muchos muertos, sin familia y sin muchas cosas necesarias.   El terremoto me ha trasladado mentalmente a Manabí, me ha hecho recordar tres veranos de mi vida. Tres veranos como voluntaria con la Fundación Santa Marta, con CARITAS de Manabí, con Reina Barahona y con el español, de Valladolid,  Alfredo de la Fuente. Tres veranos cercanos (2011, 2012 y 2013) y  llenos de emociones, en los que compartí tiempo y experiencias con personas que tienen muy poco y nos enseñan mucho. Tienen poco  y lo dan todo. Puedo poner nombre y cara a los problemas, puedo ver el rostro. Rostros fotografiados y de los que hablamos en COPE  en su momento. La visita es un orgullo para estas personas. Alguien les escucha, cuentan sus problemas, preguntan por la vida en España… quieren saber, quieren conocer cosas de otras partes del mundo. Como cualquiera de nosotros. La mayoría de mis visitas fueron a la zona rural de Manabí. Una de ellas, Guayacán, en Chone, fue  muy especial. No había carretera y el único medio para llegar era una mula. No fue fácil, nada  fácil. Pero ya tienen carretera. Y tengo muchas comunidades en el recuerdo: El Carmen, Pedernales, Cojimíes, Junín, Calceta, Los Ranchos, Las Gilces, La Bramadora, Crucita… Me encontré en todos los sitios grandes familias. Vivían en casas de caña, o de ladrillo, pero ladrillo sin más. En muchos casos el suelo es tierra, y las habitaciones, si las hay, se separan con cortinas. Y los sanitarios… lo justo. Pero muchos lugares van mejorando. Siempre hay muchos niños, y siempre sonrientes. Los adultos también sonríen. Son felices con lo que tienen, a pesar de sus carencias. Y lo que tienen es naturaleza, una naturaleza exuberante,  alegría y ganas de vivir. Aunque, a veces, no tengan nada, o poco,  para cocinar en la cazuela al día siguiente. Hay algo común en todos, sean del campo o de la costa, o de la ciudad, como Portoviejo, la capital, y Manta, los dos grandes centros de población. Forman parte de una comunidad y eso es importante para ellos. Los problemas los afrontan en comunidad.  Y la lucha de la mujer se hace notar desde hace años. Y ahora se moverá con esta catástrofe. Detrás de todos está CARITAS, con un apoyo y trabajo fundamental. Siempre  al lado de los más desfavorecidos. Mujeres rurales, discapacitados y mendigos fueron mi tarea en los tres veranos. Todo cambia en Manabí cuando se habla de CARITAS.