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TOROS | 4ª Feria de Otoño

Urdiales, orejón de ley

Diego Urdiales cortó una oreja este domingo en el cierre de la Feria de Otoño tras una gran faena a un notable toro de Adolfo Martín. También tocó pelo Serafín Marín, en su caso por una gran estocada al sexto.
Diego Urdiales con la oreja cortada este domingo en Las...
Diego Urdiales con la oreja cortada este domingo en Las Ventas. EFE

Llegó Adolfo Martín para cerrar la Feria de Otoño y trajo hasta Las Ventas una corrida poco pesadora pero muy en tipo. Toros con más plaza que muchos con cien kilos más. Toros, que además, tuvieron sus matices y que permitieron un fin de feria entretenido.Quien más méritos hizo para el triunfo fue Diego Urdiales. El arnedano volvió a reivindicarse en Las Ventas con Adolfo. Si en San Isidro dejó buenas sensaciones, este Otoño dejó con las vergüenzas al aire a más de uno y de dos empresarios. Su oreja, no fue una oreja al uso. Fue un orejón.Fue con el segundo, cornipaso, bajo, pero con mucha plaza. El toro pasó sin mucha entrega por los primeros tercios. Pero lo mejor estaba por llegar. Urdiales tuvo paciencia sufiente y fe en el toro para ir poco a poco levantando una faena de intensidad creciente. Tragó y aguantó mucho al toro, fundamental para que el toro se entregase en la muleta del riojano. De mitad de faena en adelante hubo una conjunción perfecta. A derechas, mando y empaque. Y a izquierdas, lo mejor. Tres tandas rotundas, de muleta arrastrada, cintura y muñeca rota, casi al ralentí. Y la estocada, volcándose, en la yema. Lo dicho, orejón de ley.Pero la oportunidad de conseguir mayor logro y premio quedó en agua de borrajas cuando el quinto de Adolfo Martín se rompió por la mitad al estirarse al llegar al burladero. En su lugar saltó un manso de libro del Puerto de San Lorenzo. Idas y venidas del astado del hierro salmantino sin hacer caso a un Urdiales que tiró por la calle de enmedio al comprender que aquello era imposible. Quien no dejó pasar su oportunidad, aunque en otro tono, fue Serafín Marín, que tras cortar una de las orejas del verano en Las Ventas, repetía en Otoño y volvió a puntuar. Tuvo que esperar al toro que cerró plaza. Serafín puso ganas y fibra para compensar su falta de sitio. El de Adolfo tuvo nobleza y metió la cara con claridad por el pitón derecho. Pero el barcelonés nunca atravesó la frontera de lo políticamente correcto. En un descuido el toro le levantó los pies del suelo. Se arrebató Serafín después, toreando con la derecha sin ayuda aunque sin alcanzar cotas brillantes. Pero con la espada fue un cañón. Perfecto el volapié, que arrancó una petición de oreja que el palco consideró mayoritaria. Antes, había humillado el tercero en el capote de Serafín Marín. Toro bajo, bien puesto de cabeza que tuvo un comportamiento desigual en la muleta del catalán. Tuvo buenas arrancadas al comienzo del trasteo, por donde corrió la mano con largura Serafín. Pero todo se descompuso cuando acortó distancias y el toro se lo pensó más. No hubo continuidad y lo pasaportó de una eficaz estocada. Quien no tuvo su tarde fue Uceda Leal. Tomó bien los vuelos del capote el primer 'adolfo' que abrió plaza. Compás y ritmo en el saludo a la verónica. Empujó el toro y embistió con buen son y humillación el toro, que perdía las manos al entregarse. Uceda firmó una faena correcta sin más. Hubo muletazos templados y de buen trazo, pero todo sin la rotundidad ni la continuidad necesaria para llegar arriba. La estocada llegó al segundo envite.Una prenda fue el manso cuarto. Siempre en huida, barbeando tablas y con escaso celo en los engaños. Uceda estuvo con precauciones, sin recursos lidiadores y su faena no pasó de probaturas con la división instalada en los tendidos. Se lo quitó de enmedio con una estocada habilidosa. FICHA DEL FESTEJO Madrid, domingo 5 de octubre de 2014. 4ª de Feria. Casi lleno. Cinco toros de Adolfo Martín, bien presentados, entipados y de juego desigual. Noble aunque a menos el primero; noble, encastado y a más el segundo; descastado el tercero; complicado y con genio el cuarto; noble el sexto. Un sobrero del Puerto de San Lorenzo (5º bis), bien presentado y de juego manso. Uceda Leal, silencio y pitos. Diego Urdiales, oreja tras avisos y saludos. Serafín Marín, silencio y oreja.

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