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De Juana, uno de los etarras más sanguinarios

Fue ertzaina, pero solo cuatro años. Uno de los etarras más sanguinarios e históricos integrantes del comando Madrid, Jose Ignacio de Juana Chaos, ha vuelto a "reaparecer" hoy después de seis años en paradero desconocido, según unas imágenes de Antena 3 que le sitúan en Venezuela.

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Nacido en Legazpia (Guipúzcoa) hace 58 años, De Juana protagonizó uno de los episodios de más repercusión con sus sucesivas huelgas de hambre para reclamar su puesta en libertad al entender que había cumplido su condena.Su historial es uno de los más sanguinarios de la banda. Desde 1985 hasta la desarticulación del comando Madrid, en enero de 1987, participó en 11 atentados terroristas en Madrid que costaron la vida a 25 personas.Entre ellos, el ametrallamiento, en junio de 1986, de un automóvil del Ejército de Tierra en el que murieron el comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas, el teniente coronel Carlos Besteiro Pérez y el soldado Francisco Casillas Martín, que le supuso una pena de 348 años de cárcel.Un mes más tarde, el 14 de julio, participó en el atentado contra un convoy de la guardia civil en la plaza de la República Dominicana de Madrid, que segó la vida a 12 guardias civiles y produjo heridas a sesenta personas, por el que fue condenado a 2.232 años, la mayor pena impuesta en España hasta ese momento por un delito terrorista. El 22 de octubre de 2004, la Audiencia impidió su inmediata excarcelación al denegar la liquidación definitiva de su condena mediante la aplicación de las redenciones extraordinarias concedidas por el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Madrid. De Juana inició una primera huelga de hambre en la cárcel de Algeciras (Cádiz) el 7 de agosto de 2006, para reivindicar su excarcelación, ya que, según él, ya había cumplido su condena.Un mes y medio después, abandonó su protesta después de ser hospitalizado en la unidad de nutrición del Hospital 12 de octubre de Madrid.Sin embargo, volvió a retomar esta medida de protesta al conocer que iba a ser condenado a doce años y siete meses de cárcel, que abandonó en el Hospital Donostia de San Sebastián.

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