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EL ALBERO | Editorial

Cubierta sí; chapuzas no

De 

Ya estarán contentos aquellos agoreros que pronosticaban el fin de la tauromaquia con la colocación de la ya famosa cubierta de Las Ventas. Un fallo en su estructura no sólo hizo venirse abajo la cubierta, si no también las ilusiones de aquellos que veíamos en este proyecto un punto de inicio para dar un uso racional y consecuente con los tiempos que corren, a la primera plaza del mundo en los meses en que no acoge festejos taurinos. Algo lógico y necesario. No queremos ver toros en Madrid en pleno mes de mayo o agosto bajo techo, pero si esta iniciativa hubiese tenido éxito en actividades extra taurinas e incluso, como era intención de Taurodelta, de ofertar los primeros festejos de la temporada o incluso algunos durante los meses de pleno invierno con la cubierta colocada, todos hubiésemos ganado. Porque aquí, lo importante, es el toro. Y el toro, con cubierta o sin ella, hay que pedir que salga íntegro, con bravura y casta. A partir de ahí, la Fiesta tiene sentido. Muchas voces salieron rápido en contra de esta cubierta. Argumentaban bajo supuestos conocimiento que parece que sólo ellos poseían, que esta cubierta podía ser el fin de la tauromaquia en Las Ventas. Que lo extrataurino iría ganando terreno a lo taurino. Elucubraciones catastrofistas tan propias de este mundo de los toros. Querer avanzar no tiene porqué ir en contra de la tradición bien entendida. Eso sí, el avance tiene que ser con todas las garantías y no para que de nuevo el mundo del toro quede encuadrado dentro de las noticias anecdóticas y dando una imagen de chapuza. Todavía no se conocen los porqués del derrumbe aunque sí sabemos que este proyecto, tal cual fue concebido y con las empresas que lo respaldaban no tendrá una segunda oportunidad. Pero sí creemos que la posibilidad de adaptar el coso venteño durante los meses del frío como un moderno recinto multiusos, debe tenerla. El futuro de la Fiesta pasa por sabernos adaptar a los tiempos sin perder la verdadera raíz de la fiesta, y esta no pasa por si una plaza está cubierta o no.

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