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Críticas de los estrenos de cine del 14 de junio

Análisis de los estrenos de cine de esta semana: Jerónimo José Martín y Juan Orellana comentan “Un Dios prohibido”, “Un invierno en la playa”, “Trance”, “Somos gente honrada”, “Menú degustación”, “Insensibles”, “Gigantes, la leyenda de Tombatossals” y “Con la pata quebrada”.
Un Dios prohibido
Un Dios prohibido

UN DIOS PROHIBIDO *** (7)

FICHA TÉCNICA.- Director: Pablo Moreno. Intérpretes: Iñigo Etayo, Jerónimo Salas, Alex Larumbe, Jacobo Muñoz, Mauro Muñiz, Elena Furiase, Gabriel Latorre, Jesús Guzmán, Luis Seguí, Eneko Capapay, Gabriel González. Guion: Juanjo Díaz Polo. España. 2013. Drama. 124 min. Jóvenes.

Fundada en 2006 bajo el impulso del joven cineasta salmantino Pablo Moreno y del sacerdote Juan Carlos Sánchez —rector del Seminario de Ciudad Rodrigo—, Contracorriente Producciones se ha ido consolidando película a película con sus propuestas de nítida inspiración católica. Después de los cortos “Son de paz” (2006), “Tuercas y tornillos” (2009), “Punto muerto” (2010) y “Alba” (2011), y de los largometrajes “Jesús, el peregrino de la luz” (2006), “Talita Kum” (2007), “Pablo de Tarso, el último viaje” (2009), y “Sheol” (2011) —pendiente de estreno—, la productora da un importante paso adelante con “Un Dios prohibido”, también dirigida por Pablo Moreno y producida esta vez con los Misioneros Claretianos.


A partir de una rigurosísima documentación histórica, “Un Dios prohibido” recrea uno de los episodios más penosos de la sangrienta persecución religiosa que se desencadenó en el bando republicano durante la Guerra Civil española de 1936-1939. Se trata del martirio, en agosto de 1936, de Florentino Asensio Barroso (Gabriel Latorre), obispo de Barbastro, Huesca; del laico Ceferino Giménez Malla, alias “El Pelé” (Mauro Muñiz) —el primer beato de raza gitana—; y de 51 miembros de la Comunidad Claretiana de Barbastro, la mayoría de ellos, seminaristas muy jóvenes, procedentes de toda España. En concreto, la película relata pormenorizadamente la detención de todos ellos por la célula anarquista que se hizo con el mando de la ciudad, las crueles torturas físicas, psíquicas y morales a las que fueron sometidos durante su corto cautiverio, y finalmente su asesinato a sangre fría y sin ningún juicio previo. Todos ellos fueron beatificados por Juan Pablo II: los claretianos, en 1992, y el obispo y “El Pelé”, en 1997.

El guionista Juanjo Díaz Polo y el director Pablo Moreno aciertan al tomar como puntos de referencia dos relevantes películas recientes: “De dioses y hombres”, del francés Xavier Beauvois, y “Encontrarás dragones”, del inglés Roland Joffé. De esta manera, “Un Dios prohibido” se centra más en la heroica santidad de los mártires —sobre todo en su amor a Cristo y en su sorprendente capacidad de perdonar— que en el fundamentalismo ateo y en la irracional crueldad de los verdugos, aunque ambas actitudes quedan reflejadas con claridad en la película, sobre todo en la terrible castración, humillación pública y ejecución del obispo de Barbastro. Este enfoque ponderado y nada revanchista, más religioso que denunciatorio, matiza y eleva cada secuencia del sólido guion, de la cuidada puesta en escena y del ágil montaje, y compensa la evidente falta de medios del filme, así como el carácter un tanto amateur de algunas interpretaciones, sobre todo secundarias. J. J. M.




UN INVIERNO EN LA PLAYA (Stuck In Love) *** (6)

FICHA TÉCNICA. - Director y guionista: Josh Boone. Intérpretes: Greg Kinnear, Jennifer Connelly, Lily Collins, Kristen Bell, Nat Wolff, Logan Lerman, Spencer Breslin, Rusty Joiner, Liana Liberato. EE.UU. 2012. Comedia dramática. 97 min. Adultos.

Han pasado algunos años desde que el novelista Bill Borgens (Greg Kinnear) se divorciara de Erica (Jennifer Connelly), que ahora vive con otro hombre. Sin embargo, Bill está convencido de que Erica volverá. Ambos tienen dos hijos; Samantha (Lily Collins), que ya está en la Universidad, y que se ha convertido en una joven promiscua; y su hermano menor, Rusty (Nat Wolff), que está enamorado de una chica con problemas (Kristen Bell). Tanto Samantha como Rusty han heredado la vocación literaria de sus padres, y entre los tres existe una cierta competencia.

El debutante Josh Boone trata de hacer una película con fondo autobiográfico, que refleje el dolor que vivió con el divorcio de sus padres cuando era niño. Así, la película se inscribe en ese subgénero tan posmoderno y frecuente de matrimonios en crisis con hijos adolescentes. A veces, estas películas suponen una dura crítica al modelo sesentayochista, y otras veces esa crítica se suaviza con dosis variables de complacencia. Este es el caso de esta cinta que, aunque busca un final capriano, se mueve todo el rato por paradigmas antropológicos que inevitablemente desembocan en aquello que se quiere criticar.

Además, la película es muy poco original en su planteamiento, y recoge elementos —¿o tópicos?— de filmes como “Los descendientes” (en su trama de adulterio e hijas adolescentes), “Una historia del Bronx” (padres confusos que aconsejan mal a sus hijos) o “Amor y letras” (en su contexto de mundos literarios), por citar solo algunos ejemplos. Está bien dirigida, se deja ver, tiene puntos de interés…, pero pesa demasiado su aire de “dejá vú”. J. O.




TRANCE ** (4)

FICHA TÉCNICA.- Director: Danny Boyle. Intérpretes: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson. Guion: Joe Ahearne y John Hodge. Gran Bretaña. 2013. Thriller. 101 min. Adultos.

Simon (James McAvoy) es un empleado de una casa de subastas, que se asocia con unos delincuentes para robar un cuadro de Goya. Pero, tras recibir un golpe en la cabeza durante el atraco, descubre, al despertarse, que no recuerda dónde ha escondido el cuadro. Cuando ni las amenazas ni la tortura física logran arrancarle ninguna respuesta, el jefe de la banda (Vincent Cassel) contrata a una hipnoterapeuta (Rosario Dawson), para que le ayude a recordar.

Danny Boyle es víctima de su propio estilo. Él mismo se ha impuesto unas fórmulas narrativas ya explotadas por directores como Christopher Nolan (“Memento”, “Origen”) o Martin Scorsese (“Shutter Island”), que obligan al espectador a esperar desde el principio lo más alambicado, lo más insospechado, que naturalmente, deja de serlo cuando acontece. A medida que la trama se va retorciendo sobre sí misma, en un exagerado ejercicio de virtuosismo barroco, empieza a notarse la pluma del guionista, decrece el interés que la historia había despertado y se llega a un punto de incómoda inverosimilitud. Hasta ahora, Danny Boyle había contado historias “desde fuera” —“127 horas”, “Millones”, “Trainspotting”, “Slumdog Millionaire”, “28 días después”...—, y el resultado había sido brillante como poco. Ahora, quiere contar una historia desde dentro, desde la tortuosa psicología de los personajes, y no consigue llegar al poder de convicción de sus antecesoras. El artificio acaba subyugando la verdad de los personajes y sus tramas.

El oficio de Boyle como creador de imágenes está fuera de discusión, y los planos que rueda son formalmente apabullantes, verdaderas lecciones de cine; el problema está en el guion, coescrito por Joe Ahearne (guionista de series de televisión) y John Hodge, que ya había colaborado con Doyle en los años noventa del siglo pasado. Un guión que hace del psicoanálisis un recurso fácil, que permite mezclar en la misma coctelera obsesiones, represiones, pasiones libidinosas, personalidades desdobladas, fobias, deseos inconscientes... De esta manera, se pueden extraer a capricho todo tipo de recursos para llevar el thriller por los vericuetos más insospechados, como les ocurría a las películas citadas al principio, extracción que a menudo corre el riesgo de entrar de lleno en el terreno de la trampa. J. O.




SOMOS GENTE HONRADA *** (6)

FICHA TÉCNICA.- Director: Alejandro Marzoa. Intérpreetes: Paco Tous, Miguel de Lira, Unax Ugalde, Manuela Vellés, Marisol Membrillo, Manuel Lozano. Guion: Alejandro Marzoa, Juan Cruz y Miguel Ángel Blanca. España. 2013. Comedia dramática. 90 min. Jóvenes.

El viudo Suso (Paco Tous) y el felizmente casado Manuel (Miguel de Lira) son dos padres de familia coruñeses, amigos de toda la vida, que no pasan por su mejor momento. Tras haber llegado a la cincuentena, se ven sin trabajo ni dinero, y cada vez más alejados de sus familias: Suso, de su hija Julia (Manuela Vellés) y de su yerno Luis (Unax Ugalde), que es policía; y Manuel, de su cariñosa esposa Carmen (Marisol Membrillo), que cocina muy bien, y de Chema (Manuel Lozano), su hijo adolescente y pasota. Cuando la situación es prácticamente insostenible, sucede el milagro: en un día de pesca, los dos amigos se encuentran en la ría un paquete con diez kilos de cocaína. Suso y Manuel deciden comenzar a vender la droga para conseguir salir de la miseria. Pero el dilema moral no es su único problema: ¿Qué saben ellos de cocaína?.

El premiado cortometrajista vigués Alejandro Marzoa (“Temporada 92-93”, “Amistad”) debuta en el largometraje con esta astracanada de enredo, producida por José Corbacho y Andreu Buenafuente. La película es un poco deslavazada y demasiado malhablada —esas constantes irreverencias…—, pero acaba resultando divertida y positiva en su denuncia del tráfico de drogas, la corrupción policial y la fascinación por el dinero, aun a costa de la propia felicidad, certeramente delimitada aquí por dos coordenadas: la familia y la amistad. Todo esto se articula en una factura realista, sencilla pero fluida, y en un notable trabajo interpretativo, en el que sobresale el jugoso juego entre Paco Tous y Miguel de Lira. Peor aprovechadas están la joven Manuela Vellés y la veterana Marisol Membrillo, cuyos personajes tienen poco vuelo. Marzoa debe limar aristas —sobre todo, verbales—, ajustar mejor la progresión dramática y cómica de las tramas, y profundizar un poco más en los interesantes temas que trata. De todas formas, aquí demuestra que puede llegar a ser un buen director de comedia, algo que el cine español necesita con urgencia. J. J. M.




MENÚ DEGUSTACIÓN *** (6)

FICHA TÉCNICA.- Director: Roger Gual. Intérpretes: Jan Cornet, Claudia Bassols, Vicenta N’Dongo, Fionnula Flanagan, Stephen Rea, Marta Torné, Andrew Tarbet, Togo Igawa, Santi Millán. Guion: Roger Gual y Javier Calvo, basado en un argumento de Silvia González Laá. España-Irlanda. 2013. Comedia dramática. 87 min. Jóvenes.

En 2002, el barcelonés Roger Gual escribió y dirigió, con Julio D. Wallovits, la notable “Smoking Room”. Cuatro años después, confirmó sus cualidades como director y guionista en la tragicomedia coral “Remake”, donde planteó una lúcida crítica al relativismo moral de la generación de Mayo del 68. Ahora da continuidad a ese estilo y a esa reflexión en “Menú degustación”, otra tragicomedia coral, esta vez en torno a una cena memorable. Rodada en catalán, castellano e inglés, la película ha sido producida por Zentropa Spain —la filial española de la productora del cineasta danés Lars Von Trier—, y ha contado con el asesoramiento culinario del famoso chef Ferran Adrià.

Con un año de antelación, una joven pareja de Barcelona, Marc (Jan Cornet) y Raquel (Claudia Bassols), consiguen reservar una mesa en Chakula, uno de los mejores restaurantes del mundo, situado en la Costa Brava. Pero cuando llega el día esperado, ellos ya no están juntos. La reserva se ha convertido en una ocasión única, ya que el restaurante ha anunciado que cerrará sus puertas para siempre. Así que se unen a un grupo variopinto de privilegiados: la rica condesa D’Arcy (Fionnula Flanagan), que asiste con las cenizas de su marido; dos inversores japoneses (Togo Igawa y Akihiko Serikawa) con su tosca traductora (Marta Torné); un misterioso hombre irlandés (Stephen Rea), que podría ser crítico gastronómico; un prepotente editor estadounidense (Timothy Gibbs) y una pareja amiga suya (Molly Malcolm y Luka Peros)… Los atenderán a lo grande la famosa chef Mar (Vicenta N’Dongo) y su eficaz jefe de restaurante Max (Andrew Tarbet).

Como en sus anteriores películas, Gual ofrece una fluida y sustancial puesta en escena, un sugestivo acompañamiento musical —aquí, de Stephen McKeon— y unas sólidas interpretaciones, esta vez a cargo de un reparto internacional, en el que brillan con luz propia los veteranos Fionnula Flanagan y Stephen Rea. El problema es que el guion abarca mucho y aprieta poco, de modo que sólo mantiene el interés del espectador a través del intento de reconciliación de la joven pareja protagonista, sin duda, la mejor trama del filme. En ella, Gual deja una idea especialmente sabrosa frente al rampante individualismo de muchos personajes: “No hay nada más valioso que la libertad; pero puedes ser libre con alguien a tu lado”.

Desgraciadamente, las demás tramas no tienen esa hondura, recurren demasiado a arquetipos y sólo aportan algún chispazo dramático, algún golpe de humor —casi siempre, eficaz— o alguna intriga de escasa entidad. Por eso, aunque uno ve la película con agrado, sólo sintoniza con los personajes en contadas ocasiones y, desde luego, no se conmueve en el festivo desenlace capriano y solidario con la intensidad que seguramente pretendía Gual. En todo caso, queda una película por encima de la media, que esboza el camino a seguir para renovar la comedia española. J. J. M.




INSENSIBLES * (3,5)

FICHA TÉCNICA.- Director: Juan Carlos Medina. Intérpretes: Àlex Brendemühl, Juan Diego, Félix Gómez, Bea Segura, Tómas Lemarquis, Derek de Lint, Ramon Fontserè, Silvia Bel, Lluís Soler, Irene Montalà. Guion: Juan Carlos Medina y Luiso Berdejo. España, Francia y Portugal. 2013. Thriller. 100 min. Adultos.

David (Àlex Brendemühl) es un prestigioso neurocirujano al que, tras sufrir un grave accidente de coche, le diagnostican un cáncer muy grave, sólo tratable con un trasplante de médula. Entonces, David pide ayuda a sus padres (Àngels Poch y Juan Diego), cuya sorprendente respuesta saca a la luz una misteriosa historia del pasado. El hombre emprende entonces una exhaustiva investigación, y descubre que, en los primeros años 30 del siglo pasado, justo antes de la Guerra Civil española, nacieron en los Pirineos unos cuantos niños insensibles ante el dolor físico.

Este primer largometraje del franco-español Juan Carlos Medina comienza con vigor, y goza en su conjunto una factura visual poderosa. Sin embargo, sus cualidades formales se vienen abajo por culpa del tosco guion de Luiso Berdejo y el propio Medina, que articula sin ritmo ni progresión las constantes idas y venidas en el tiempo e insiste hasta el ridículo en casi todos los tópicos guerracivilistas de la izquierda, mostrados además con un lenguaje barriobajero e irreverente, y un tratamiento muy duro de la violencia y el sexo. Por otra parte, las interpretaciones son muy irregulares, y muchas de ellas caen en la sobreactuación, sobre todo la del veterano Juan Diego. Por el contrario, destaca la espeluznante caracterización de Berkano, a cargo del especialista Tómas Lemarquis. J. J. M.




GIGANTES, LA LEYENDA DE TOMBATOSSALS —

FICHA TÉCNICA.- Director: Manuel J. García. Guion: Mique Beltrán. España. 2013. Comedia de aventuras. 70 min. Todos.

Tombatossals es un gigante valiente y bondadoso, hijo de las montañas Penyeta Roja y Tossal Gros, nacido en una noche de tormenta. Sus míticos amigos y gigantes como él son: el forzudo Arrancapinos, el soplador Soplanubes, el voluntarioso Cágueme y el escatológico Tragapiñones. Todos ellos siguiendo el encargo de El Rey Barbut, y para agasajar a la Infanta Inés, ayudan a reconstruir el reino y conquistar el territorio del malvado príncipe Garxolí, así como a reconquistar las Islas Columbretes, arrebatadas al Rey por unos extraños seres llamados los Bárbaros del Norte.

Tras codirigir la entretenida “Marco Antonio, rescate en Hong Kong” y la desconocida “Piñatas: The Movie”, Manuel J. García debuta en solitario tras la cámara con “Gigantes, la leyenda de Tombatossals”, una aventura de fantasía en animación 2D y 3D, cuya distribuidora no nos ha enseñado. Por su tráiler, se trata de una producción muy modesta de medios y un tanto tópica en sus diseños y fondos; pero que puede gustar a los más pequeños. J. J. M.




CON LA PATA QUEBRADA —

FICHA TÉCNICA.- Director y guionista: Diego Galán. Documental. España. 2013. 83 min. Adultos.

Su distribuidora tampoco nos ha mostrado este documental del crítico, escritor y cineasta Diego Galán (“Pablo G. del Amo, un montador de ilusiones”, “Ceremonia de clausura”, “Almodóvar en corto”, “¿Quién fue Pilar Miró?”). En él, sigue la evolución de la imagen de la mujer en el cine español desde los años 30 del siglo pasado hasta la actualidad, ilustra la narración —a cargo del actor Carlos Hipólito— con fragmentos de 180 películas españolas de ficción y no ficción.

El título del filme proviene de un refrán español sin equivalentes en otras lenguas: “La mujer casada y honesta, con la pata quebrada y en casa”. Por el escaso material que hay disponible en Internet, se trata de un trabajo valioso como testimonio histórico, pero un tanto frívolo y sesgado ideológicamente en sus elogios y críticas, algunas irritantes por su tono sarcástico. La banda sonora del filme fue uno de los últimos trabajos del madrileño Bernardo Bonezzi, fallecido en su ciudad natal el 30 de agosto de 2012. J. J. M.



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