El testimonio de dos nuevos jóvenes ordenados diáconos en Madrid

El pasado 16 de junio de 2019 fueron ordenados diáconos 20 seminaristas de Madrid

El testimonio de dos jóvenes ordenados diáconos en Madrid

El testimonio de dos jóvenes ordenados diáconos en Madrid

Alfa y Omega

Semanario católico

Víctor C. Bustillo

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 17:48

Se llaman Francisco Javier Fleitas Reyes y Rubén Pérez Ayala, son dos jóvenes que acaban de ser ordenados diáconos por el arzobispo de Madrid don Carlos OsoroFrancisco nacido en Paraguay, dice sentirse muy contento al ser diácono, ya que durante años creyó haber perdido su vocación para siempre: "Estuve perdido, cuidé caballos, fregué en bares... pero, tras una adoración, me entregué para siempre al Señor".

Una vocación que durante unos años permaneció escondida

Desde su primera comunión, Fran, como le llaman sus conocidos, se sintió llamado al sacerdocio: «Mi vocación nació durante la Primera Comunión; ahí sentí la llamada concreta al sacerdocio». Pero, por diversas circustancias personales, creyó haber perdido para siempre la vocación: "Estando en España me alejé mucho del Señor. Me puse a trabajar en muchas áreas: desde cuidar caballos y fregar bares, hasta en el mundo de la construcción y como ayudante de cocina", afirmó.

«Después del Bautismo, es lo más grande que Dios me va a regalar»

Francisco terminó reencontrándose con el Señor durante una adoración eucarística y decidió ser sacerdote: "Pude decir sí al Señor; un sí definitivo desde el cual me entregué para siempre". 

Desde entonces, Francisco realizó un camino vocacional que tuvo alguna dificultad: "En el entorno familiar recibí una noticia con cierta incomprensión, y me ayudaron mucho los sacerdotes de la parroquia San Josemaría, de Aravaca, donde me estaba preparando para recibir la Confirmación... recibí su ayuda justo antes de entrar en el Seminario". 

Francisco agradece su ordenación diaconal, viéndolo como un regalo del Señor: "Este paso de ordenación al diaconado es muy importante para mí, porque soy plenamente consciente de que después del Bautismo, es lo más grande que Dios me va a regalar a través de la Iglesia...también significa ir contracorriente y contra las corrientes de moda".

«Un bálsamo en medio de tanta sequedad y angustia»

El joven también percibe el diaconado como algo opuesto a la actual sociedad: "Si hoy en día buscarse renombre significa sobresalir sobre los demás, y pisotear a otros si es necesario, el diaconado es el camino opuesto...identificarse con Cristo, que no vino a servirse, sino a servir".

Francisco desea ayudar al prójimo, dando esperanza y paz a quienes le piden ayuda, siendo instrumento de la caridad de Cristo, como dijo en una entrevista  que concedió a Alfa y Omega: "Muchas personas acudirán a mí a por una palabra de esperanza, o a por un bálsamo en medio de tanta sequedad y angustia. Por eso digo que la fuente es la oración y el trato diario con el Señor...dentro de un año, me veo sirviendo a la Iglesia, siendo instrumento de la caridad de Cristo...atendiendo a personas con escasos recursos... actividades que pasan por el sacrificio de Cristo... de lo contrario, nada tiene sentido".

«Me intrigaba la alegría que tenían los sacerdotes»

Rubén Pérez Ayala, un madrileño de 34 años, perteneciente al Camino Neocatecumenal, también acaba de ser ordenado diácono. Entró hace 9 años en el Seminario Redemptoris Mater, tras ser acompañado por varios sacerdotes: "Cuando era más joven, por dentro estaba en un combate interno muy fuerte; tenía muchos problemas (sintiendo) una tristeza e insatisfacción grandes...me he encontrado a lo largo de mi vida con varios sacerdotes que me han ayudado...y me intrigaba su forma de vivir y la alegría que tenían", reconoció.

Durante la 'Misión Joven' de 2007 se sintió llamado a seguir a Dios, dejando todo por amor"Él se valió de la Misión Joven para encontrarse conmigo. Yo, que era un cobarde y nunca me atrevía a decirles a mis amigos que iba a la Iglesia, fui enviado a dar la experiencia a varios colegios de Madrid".

Rubén comenzó a sentirse feliz y su vida cambió por completo: "Veía que Él me daba alegría, y en una confesión experimenté el amor de Dios, que no tenía en cuenta mis pecados y que me amaba profundamente...mi vida cambió de manera radical: podía estar contento y ser feliz...fui viendo que el Señor me iba llamando a una vocación que no era la que yo me esperaba".

«Cuando quitas a Cristo de la ecuación, todo se vuelve un sin sentido»

Durante los 9 años que estuvo en el Seminario, Rubén comprendió como el Señor ayuda a vivir con alegría y tranquilidad: «He tenido la experiencia a lo largo de este tiempo de seminario de que la felicidad no está en vivirlo todo para uno mismo, sino en donarse a los demás»...solo cuando me di cuenta de que Cristo me llamaba a entregar toda mi vida sin guardarme nada para mí, fui capaz de vivirlo con alegría». Cuando te entregas a Cristo y a los demás, destaca, «vives mejor».

Al igual que Francisco, quiere ayudar al prójimo que sufre:  «Cuando miro la cruz, veo que es Cristo el que se ha dejado matar por amor a mí. Aunque no siempre es fácil mirar a la cruz. En los últimos tiempos, me he encontrado con dificultades, con gente cercana que está sufriendo mucho, y a los que la cruz se les hace muy patente (pero) s te das cuenta de que Cristo está contigo en ese sufrimiento y en esa cruz...empiezas a vivirlo como el lugar de encuentro con el amor de Dios». Concluyó. 

Los nuevos diáconos ordenados por el cardenal Osoro son los seminaristas del Conciliar Alejandro Zoilo Ruiz-Mateos Albarracín, Carlos Domingo Cabrera Rodríguez, Carlos Pérez Criado, Francisco Giménez Tormo, Francisco Alejandro Pulido Pulido, Francisco Javier Fleitas Reyes, Jesús Manuel Crespo Sesmero, Jesús Torres Fernández, Jorge Olábarri Azagra, José Ignacio Sánchez Carazo, Juan Cobo Abascal, Martín Rodajo Morales, Miguel Luna Aguado, Pablo Carlos Alcolea Arroyo, Antoine Sawadogo (diócesis de Kaya ) y P. Theodore Kabore (diócesis de Kaya). Y los del Redemptoris Mater Rubén Pérez Ayala, Gabriel Gil Vega, José María Valdés Conca y Jean Yves Ndo.

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