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¿Sabías que el Estado Vaticano “sólo” existe desde hace 90 años?

El día 11 de febrero se celebra el 90 aniversario de la institución del Estado de la Ciudad del Vaticano

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@evaenlaradio

Corresponsal de COPE en El Vaticano

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:49

La toma de Roma, el 20 de septiembre de 1870 puso fin al largo periodo de 1.116 años (del 754 al 1870) de los Estados Pontificios. A partir de ese momento distintos papas intentaron defender los derechos territoriales del Vaticano. En febrero de 1922, Pio XI es elegido papa y casualmente en ese mismo año Benito Mussolini es nombrado jefe del Gobierno italiano. Años después se firma el Tratado de Letrán, por el que se crea el Estado más pequeño del mundo y se produce el reconocimiento mutuo, entre el entonces Reino de Italia y la Santa Sede.

Su extensión es de unas 44 hectáreas alrededor de la basílica de San Pedro e incluye las otras tres basílicas mayores: San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María la Mayor, así como la antigua residencia de verano de los papas en Castel Gandolfo y diversos edificios llamados “extraterritoriales” destinados a tareas de gobierno, administrativas, de formación y caritativas.

La firma del Pacto de Letrán fue de gran importancia porque aseguraba a la Santa Sede una absoluta y visible independencia, y paralelamente le garantizaba una soberanía indiscutible también en el campo internacional.

El profesor Bernard Ardura, O. Praem, Presidente del Comité Pontificio para las Ciencias Históricas despeja las sospechas sobre una de las circunstancias que con frecuencia ha levantado suspicacias en la opinión pública y es el hecho de que los pactos fueron negociados entre el Cardenal y Secretario de Estado Pietro Gasparri en nombre de la Santa Sede y Benito Mussolini, por entonces primer ministro italiano: “Hay que recordar que los Pactos Lateranenses se firmaron con un Estado y no con un régimen político en particular. Además, se incorporaron a la Constitución italiana de 1948, cuando Italia decidió pasar de la monarquía a la República”.

¿Sabías que no es lo mismo referirse al Estado de la Ciudad del Vaticano que a la Santa Sede?

Aunque lo parezca y en ocasiones utilizamos los términos de forma indistinta, en realidad se trata de conceptos y términos diferentes.

Cuando hablamos del Estado de la Ciudad del Vaticano nos referimos a una superficie de apenas 44 hectáreas donde se encuentra el Estado independiente más pequeño del mundo. El término Santa Sede se refiere a la autoridad suprema de la Iglesia, es decir, al Papa en cuanto Obispo de Roma y jefe del Colegio Cardenalicio. Indica, por tanto, el Gobierno central de la Iglesia Católica.

Según la praxis internacional, la Santa Sede tiene personalidad jurídica que le permite firmar tratados y enviar y recibir representantes diplomáticos entre otros derechos. Esto significa que es la Santa Sede y no el Estado del Vaticano quien mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo. Y, por otra parte, el Vaticano es quien da el soporte temporal para la actividad de la Santa Sede.

El Estado de la Ciudad del Vaticano y la Santa Sede están unidos indisolublemente en la persona del Papa, que es el jefe del Estado, y por lo tanto goza de la plenitud de los poderes legislativo, judicial y ejecutivo.

El Papa delega las funciones de gobierno en el secretario de estado, en estos momentos el Cardenal Parolín, que por este motivo adquiere un papel fundamental como “número dos” de la Santa Sede.

Con motivo del 90 aniversario de los Pactos de Letrán el Comité Pontificio para las Ciencias Históricas del Vaticano junto con la Universidad Lateranense ha organizado una mesa redonda sobre esta conmemoración, que tendrá lugar en el Pontificio Colegio Teutónico el 12 de febrero.

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