Aquel inolvidable Jueves Santo - Las Merinadas Deportivas de Edu
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Aquel inolvidable Jueves Santo

Era Jueves Santo. El 13 de abril de 1995, el Real Madrid de baloncesto conquistaba su octava copa de Europa en Zaragoza.

El Real Madrid de baloncesto ganó su Novena Copa de Europa el 17 de mayo de 2015. Lo logró en casa, en el Palacio de los Deportes de Madrid.  Queda muy lejos aquella Semana Santa de 1995 en la que ganó su octavo entorchado continental. Era 13 de abril, un día que se convirtió en un inolvidable Jueves Santo. El equipo madridista tardó dos décadas en volver a ganar en la máxima competición europea.

El Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza vio como el Real Madrid ganaba en la semifinal  al Limoges francés por 62-49 (11 de abril de 1995). Y en la final al Olympiacos griego por 73-61 (13 de abril de 1995). Aquel día, el protagonista y mejor jugador, fue el lituano Arvydas Sabonis con 23 puntos y 7 rebotes. Hacía quince años que el Real Madrid no ganaba la Copa de Europa de baloncesto. Una sequía que el mejor equipo de Europa no se podía permitir.

 

En aquellos días, el serbio Zeljko Obradovic entrenaba a un Real Madrid liderado por Sabonis y Joe Arlauckas. Entre los dos jugadores, anotaron 39 de los 73 puntos que sumó el equipo madridista contra Olympiacos. Una auténtica barbaridad. Aunque Arlauckas estuvo bastante fallón. Anotó ocho de los veintiún lanzamientos de dos que intentó. Obradovic dijo en la previa de la final que llegaban para ganar, no para dar espectáculo. El técnico es un ganador de los pies a la cabeza y supo contagiar a sus jugadores para que ganaran por fin el torneo que en la actualidad llamamos Euroliga. El entrenador serbio ha ganado nueve copas de Europa, dos con equipos españoles, Joventut de Badalona y Real Madrid.

La primera parte acabó con diez puntos de ventaja para el Real Madrid, 38-28. Pero Arvydas Sabonis se había tenido que sentar con tres faltas personales en el minuto diecisiete, lo que hizo que no formara parte del quinteto inicial madridista tras el descanso. Joe Arlauckas también se plantó con tres faltas al inicio de la segunda mitad (hace años había dos partes de 20 minutos cada una y las posesiones eran de treinta segundos). Ni el jugador lituano, ni el americano, acabaron expulsados. El que sí terminó con cinco personales en aquel Jueves Santo, fue Isma Santos.

A cinco minutos del final de la final, el Real Madrid mantenía los diez puntos de ventaja, 54-44.  El equipo griego comenzó a lanzar triples, pero no le valió para nada. Una jugada resume la final. Falta menos de un minuto y medio, Antunez recupera un balón que se salía por la línea de fondo, Sabonis le da una asistencia sensacional a Arlauckas y el americano machaca el aro como si hubiera un mañana, situando el marcador en 66-53.  El Madrid fue por delante durante todo el encuentro y se proclamó con todo merecimiento, campeón de Europa por octava vez. Fue un Jueves Santo inolvidable.

 

FOTOS: realmadrid.com y leyendasbaloncestorealmadrid.es

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