La decisión III - Con Basket si hay paraíso
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La decisión III

Acostumbrados como estamos en el deporte a las comunicaciones convencionales y al formato normal de rueda de prensa de un deportista, nada que deba descartarse ni ahora ni nunca pues es la única forma de preguntar sin límites, sorprende un cambio de formato en el anuncio de una decisión capital por parte de un deportista como el protagonizado por Antoine Griezmann.
Es comprensible que haya quien se haya sentido rehén del sistema, del business, o que le consumiera la impaciencia con tanta espera a conocer qué demonios ha decidido el jugador. Pero «La decisión» de Griezmann ha supuesto algo innovador, revolucionario, estético y mercantil. Una producción televisiva de magnífica factura sobre el jugador del Atlético de Madrid y su futuro, estrenado por Movistar en Cero la noche del jueves.

En un medio tan tradicional como el fútbol y como la cultura deportiva española, el «show de Griezmann» como se ha escuchado y leído, resulta transgresor. Es comprensible que haya gente a la que no le haya gustado, es probable que muchos colchoneros le hayan dado más importancia a la forma que al fondo, solapándose la gran noticia, que el francés decide seguir en el Atlético de Madrid y declina la oferta del Barcelona, después de un año de muchos rumores y noticias. Es probable que a muchos aficionados del Barcelona les haya molestado que un jugador diga no al Barcelona, y más aún que Piqué sea parte en esa producción televisiva. 

Curiosamente nos quejamos con frecuencia y también con razón del aburrimiento de lo de siempre, ruedas de prensa soporíferas en las que no dicen nada los protagonistas, y cuando llega algo innovador tampoco nos va bien; nos quejamos también con razón por el desequilibrio de la liga española, en la que hay dos grandes que se lo llevan todo, y con un desequilibrio de ingresos alarmante, y cuando uno le dice no a un grande también parece un escándalo.  Hay que recordar que la liga cuenta con los mejores equipos del mundo, y con algunos de los mejores jugadores del mundo, pero también es una de las más desequilibradas y a la vez la peor vendida y con peor asistencia a los estadios entre las grandes (ya es otro debate). El desequilibrio de ingresos en alarmante. Y sin embargo cuando un jugador dice que no a uno de los dos grandes, parece que se cae el mundo, cuando debiéramos celebrar que otro club como el Atlético de Madrid haya podido competir económicamente,  e incluso pagarle más de lo que cobraría en el Barcelona.

Pero volvamos a la decisión y su puesta en escena. El documental de Griezmann ha llevado más allá aquél anuncio «The decision» de Lebron James, quien en 2010 anunciaba de forma televisiva también su marcha de Cleveland a Miami. El documental de Griezmann va un paso más allá, durante muchos minutos, media hora de duración, coloca al espectador en la posición del jugador. Esto es algo que hacemos con muy poca frecuencia, sólo los grandes jugadores y sus familias, sus allegados, saben qué es eso. Normalmente el resto nos limitamos a comentar, juzgar, criticar, a veces insultar a aquel deportista que no hace lo que nosotros creemos que debe hacer. Para eso hay que saber ponerse en la piel de un deportista, algo a lo que renunciamos directamente porque es una estrella y cobra en un mes lo que nosotros no cobraremos en no se sabe cuánto tiempo. Que un gran deportista tenga ese estatus de estrella, no significa que sea fácil tomar determinadas decisiones que marcan su carrera.

Y en esas llegamos a la decisión, tercera parte. Lebron James. ¿Qué hará? llamó the decision a su primer movimiento en 2010 al dejar Cleveland para irse a Miami a formar un proyecto junto a Wade y Bosh buscando lo mejor para su carrera. Ese anuncio televisivo de su decisión fue muy criticado, incluso Lebron reconoció que no volvería a hacerlo de la misma manera. En 2014 Lebron toma la decisión II, decide volver a casa, a Cleveland, tras cuatro finales consecutivas y dos anillos, para intentar ganar en su tierra, Ohio. Desde entonces, cuatro finales de nuevo y otro anillo. 

Llegamos a la decisión III.  Tras haber luchado por lo imposible en esta final de la NBA, haber hecho historia convirtiéndose en el máximo anotador histórico en playoffs, acumulando triples-dobles y partidos de más de 40 puntos, habiéndolo dado todo, exhausto, jugando tres partidos con la mano lesionada, y a pesar de todo haber encajado un 4-0 con un equipo muy limitado y en un pésimo estado por parte de algunos jugadores, ahora le toca decidir sobre su futuro. Lebron ante la opción de elegir destino, se asoma el tercer capítulo, la tercera gran decisión de su carrera en la NBA.
A James le hemos visto colocado en media liga ya, su ex compañero Bosh le situaba en Houston el equipo que más ha competido con los Warriors, Popovich le quiere reclutar para San Antonio, muchos le ven hace tiempo en Los Angeles Lakers un gran mercado y una ciudad en la que tiene una mansión, y hasta en los Warriors le ha situado algún periodista, algo que parece un disparate mayúsculo, por lo menos con la actual estructura de Warriors, salvo que no mantuvieran su equipo campeón; esto en cuanto al Oeste, mientras que en el Este Philadelphia suena hace tiempo por su talento emergente y la opción de formar un futuro campeón, otros le sitúan el rival, Boston Celtics junto a Kyrie Irving, «nunca se sabe» ha venido a decir Irving que se fue de Cleveland para hacer su propio camino, mientras empiezan a sonar otras opciones como Toronto y hasta Washington. Esta última opción abona la tesis identitaria y de liderazgo social, en plena capital federal ante la Casa Blanca y las narices de Donald Trump, el nuevo líder Lebron James disputándole el poder moral al mismísimo presidente. ¿Y el baloncesto? Pues no es Washington un equipo exento de talento con su poderoso perímetro Wall-Beal, también jugadores muy acostumbrados al contacto con el balón, lo cual significaría de nuevo ajustes importantes. Donde esté Lebron tenemos un candidato a todo, esto es así.  
Miami es otra de las candidatas, un retorno a South Beach nunca es descartable, donde fue tan feliz y lugar en el que poder construir otro equipo ganador junto a Wade. ¿Pero lo contempla de verdad o lo ve como ciclo cerrado? 

Y finamente, la opción que nadie parece contemplar, continuar en Cleveland, donde debería cambiar el plan totalmente y construir un equipo con mucho más talento para poder competir con el monstruo de las cinco cabezas, Golden State Warriors, y ello significa entenderse con el propietario de la franquicia con el que el deterioro en el último año ha sido grande. Para batallar con los Warriors hay que armarse de talento hasta los dientes. No queda otra. Y será más «fácil» para James disputarle la corona desde el Este como siempre, que pelear con ellos ya en el Oeste. 

En el Oeste es una gran opción el talento de Rockets y el método Popovich como alicientes para pelear con los de la Bahía de San Francisco. En Houston tendría la ventaja de muchos jugadores especializados en el tiro exterior a los que él sabría nutrir y tiene a su amigo Chris Paul. Pero conviviría con otro gran ego, otra de las grandes estrellas de la liga como James Harden, con el que compite en el MVP de este año. No es nada fácil la mezcla, máxime cuando Harden absorbe también tanto balón y está acostumbrado a jugar el bloqueo y continuación, y decidir él qué hacer en cada momento. En San Antonio, trabajar junto a un entrenador al que admira como Popovich es atractivo para Lebron, pero está por ver cuánto le pueden ofrecer y qué equipo podrían reunir. Lebron y el técnico tienen buena química, no es una locura verles juntos.

 Qué decisión vaya a tomar el Rey es de nuevo un gran misterio, su movimiento condicionará todo lo que pase en los días siguientes en la NBA, otros agentes libres como Paul George permanecen atentos a ese movimiento. Y cada movimiento lleva como en el mar a otro movimiento. Lebron James decidirá en pocos días, falta por ver qué formato elegirá para comunicar su elección, quién sabe, quizá tengamos otro documental en marcha y aún no lo sepamos, no lo parece pero en cualquier caso es deporte como producto de consumo televisivo, y siempre que esté cuidado y ofrezca un producto de calidad para el espectador, eso que ganamos. 

 

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