VIAJE PAPAL A BANGLADESH

Francisco invita a los sacerdotes a dar la semilla de la ternura de Dios a los demás

“Sean como el buen vino, que al final de sus días, sus ojos brillen de alegría y plenitud del Espíritu Santo”, lo dijo el Papa Francisco a los sacerdotes, consagrados, seminaristas y novicios en la iglesia del Santo Rosario de Daca, durante el último día de su visita a Bangladés.

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Después de haber celebrado la Santa Misa en la Nunciatura Apostólica, el Santo Padre se dirigió a la “Casa de Madre Teresa” en el barrio de Tejgaon, en inmediaciones del complejo parroquial del Santo Rosario, donde se encuentran dos cementerios cristianos. Allí, el Obispo de Roma bendijo las tumbas de algunos misioneros, saludó a los huérfanos y enfermos y luego encontró a los más de 1500 religiosos, sacerdotes, consagrados, seminaristas y novicios de Bangladés.

Lee aquí las palabras del Papa

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco los alentó a hacer crecer las plantas de sus vocaciones con los siete dones del Espíritu Santo y les deseó que al igual que el buen vino, al final de sus días, sus ojos brillen de alegría y de plenitud del Espíritu Santo.