Línea Editorial: De nuevo en Barcelona

Barcelona vulve a convertirse hoy en el centro de todas las miradas. Por unas horas, se dejan a un lado los debates en torno a los éxitos y los fracasos en la lucha contra el terrorismo y sobre los enfoques dispares sobre cómo afrontar esta amenza global dentro de una sociedad democrática. Por unas horas, Barcelona, la ciudad que mira al mediterráneo, mar de culturas y de historia, vuelve a ser símbolo de una metrópoli que reclama unidad, que apuesta por la libertad frente a la barbarie y que no olvida a las víctimas. Una apuesta que debe tener claro el deber civil de la defensa de la vida y de la lucha contra quienes siembran el mal intríseco con actos nunca justificables. Barcelona, abandona por unas horas la discusión pública, para recordar que la lucha contra el terrorismo de origen yihadista exige claridad de juicio, firmeza institucional, responsabilidad social y esfuerzo educativo.

La manifestación, bajo el lema “No tengo miedo”, es algo más que la expresión de la buena voluntad de una sociedad que el pasado 17 de agosto se vio alterada por la desgarradora violencia terrorista. La presencia en la manifestación del Rey Felipe VI, y de las más altas autoridades del Estado, -representantes de la vida política, civil, social y religiosa-, supone un mensaje de unidad por parte de quienes apuestan por la paz que se contruye desde el respeto a la dignidad de la persona y al orden vigente como garantía del progreso social. Barcelona, hoy, reclama paz, justicia y libertad.