Ágatha Ruiz de la Prada: “Cuando veo un traje de Balenciaga, se me ponen los pelos de punta”

  • En 'Herrera en COPE'

Con medias azules y zapatos fucsias, falda con corazones y jersey de lunares, así se ha presentado en la sede central de la Cadena COPE, Ágatha Ruiz de la Prada, la flamante Premio Nacional de Diseño y Moda.

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Lo de la moda llegó a su vida después de la psiquiatría, con 12 años se metió entre pecho y espalda 'Iniciación a la Psiquiatría' de Vallejo Nájera, "siempre me ha interesado mucho por qué hay gente feliz y gente desgraciada",  y no ha olvidado esa parte que une psico y soma, alma y cuerpo, a la hora de diseñar, "los trajes te ayudan muchísimo a ser feliz. Cuando eres joven lo que más te importa es encontrarte bien vestida y cuando eres mucho más mayor es comer bien y si has comido bien y encima vas bien vestido, qué más quieres".

Y ¿las clases de yoga para perder la vergüenza? "Me llevaba mi madre que pensaba que tener vergüenza era algo muy ordinario, muy malo. Cuando yo era pequeña en mi familia había una cosa que era decir si la gente tenía mucha o poca conversación y si tenía poca conversación pues no interesaba", a lo que se unía hacer la posición del pájaro por la calle, " lo hacíamos por el barrio del Niño Jesús ( zona cercana al Retiro en Madrid)",  y le ha servido, "ahora no soy nada vergonzosa" admite la diseñadora que se enorgullece de que sus hijos también sean desvergonzados.

La clave es arriesgar sin miedo, sin tener vergüenza, la moda gusta o no gusta ¿en función de qué? "Lo bueno de mi moda es que gusta o no gusta, pero la gente la reconoce y cuando ya llevas 30 años, 35 años reconociendo algo te conviertes en un clásico. Yo soy un clásico, yo soy un estilo, no solo en España sino en muchos países, ven a alguien de colores y dicen va como Ágatha Ruiz de la Prada. Soy referencia a lo que la gente considera un Ágatha Ruiz de la Prada, ibas a un colegio y les decías pinta un vestido cómo Ágatha Ruiz de la Prada y te lo hacían".

La diseñadora que recuerda su primer desfile con nitidez, "es como el primer amor, nunca se olvida"  y que al principio solo vendía su ropa entre sus amigas, "mi abuela que me compraba trajes", tiene dos grandes referentes, Yves Sant Laurent y Balenciaga, "Saint Laurent porque cuando yo era joven era lo más, era todo y yo heredaba ropa de parte de mi familia que tenía ropa de Saint Laurent, una falda, una camisa y Balenciaga..., cuando veo un traje de Balenciaga, se me ponen los pelos de punta porque es un artista, cuanto más lo ves  te emocionas, es como cuando ves un cuadro bueno o una malo, es un artista".

Cuando alguien te dice que tu ropa no es ponible, "yo me lo pongo siempre, tengo la suerte de que mi hija se lo pone siempre, de que algunas celebrities mundiales se lo pone y ha habido años en los que en todas las casas españolas había algo mío, ropa, cuadernos, alguna corbata, un perfume o unos azulejos, o toallas, o calcetines, cualquier cosa, tiritas,... yo he hecho de todo hasta puertas blindadas y ahora está preparando en Uruguay un ballet".

¿Por qué el negro no está en tu universo? "Porque me da mal rollo, me recuerda a la muerte y me da miedo, no me gusta ser igual que todo el mundo no me gusta la uniformidad, no necesito ser elegante"  contesta la diseñadora que acaba de hacer a su medida trajes con la bandera de España que visten sus maniquíes de su tienda de Madrid, "los he hecho por si tengo que ponérmelo" porque a Ágatha Ruiz de la Prada una bandera no la para, no hay que olvidar que a la boda de la infanta Cristina que se casó en Barcelona, su vestido era como la Senyera.

Por último tiene claro que el verbo agathizar existe, "pero no consiste en hacer tres corazones y ya" concluye.