La oración del día: Lunes de la Octava Pascual

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas y mi carne descansa serena, porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción

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Dios al dar la vida y resucitar ha mostrado su amor por los hombres. Hoy, segundo día de la Octava Pascual, seguimos contemplando con gozo al Señor Resucitado. ¡No tengáis miedo y alegraos! ¡Que mis discípulos vayan delante de Mí a Galilea. Allí me verán! ¡Alegría!¡Alegría! La muerte vencida ya va malherida. Le vio jardinero quien le viera colgar del Madero. Conocéis lo que sucedió con Jesús de Nazareth, hombre acreditado por Dios con obras y palabras. Cómo vosotros y vuestros jefes, obrando por ignorancia, le clavasteis en la Cruz.

Pero Dios lo resucitó a los tres días. Tengo siempre presente al Señor. Con Él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas y mi carne descansa serena, porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida. Me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.

Oración

Señor Dios, que por medio del bautismo

haces crecer a tu Iglesia,

dándole siempre nuevos hijos,

concede a cuantos han renacido en la fuente bautismal

vivir siempre de acuerdo con la fe que profesaron.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,

que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo

y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

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