2º diario misionero

¿Sabes qué se regala a las madres que dan a luz en Costa de Marfil?

Ramón Lázaro Esnaola tiene 51 años y es misionero en Costa de Marfil, él nos cuenta diariamente cómo es su vida en la misión

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Tiempo de lectura: 5' Actualizado 11 nov 2018

lleva más de veinte años de misionero. Ramón Lázaro Esnaola llegó a Costa de Marfil en 2001. Entre tarea y tarea, cada día en la noche, nos manda un 'parte de guerra'. Qué ha pasado ese día en la misión, qué ha vivido, qué siente...

Es superior de los Misioneros de la Consolata y asegura que su vida "no es tan seductora". pero puedes comprobarlo tú mismo si es cierto:

Lunes 5 de noviembre:

Hace bastante calor, la sensación térmica es de 35°. Eso hace que uno sólo tenga ganas de estar bajo la ducha. En fin. Hoy ha venido Alida a visitarnos. Su primera hija nació hace un par de semanas. Cuando nació, le llevamos como es costumbre aquí, un poco de jabón. Eso es lo que se lleva siempre a las familias que acaban de tener un hijo. Nosotros le añadimos una tela para que llevara el niño a la espalda que es como llevan aquí siempre a los niños. Así que hoy ha venido a agradecerlo y se ha quedado a comer con nosotros. Ha sido una feliz coincidencia con el evangelio de hoy que proponía invitar a comer a las personas que no pueden devolverte el gesto. Justo cuando hemos terminado de comer había tres jóvenes que habían venido a saludar así que han terminado lo que quedaba. Una de las bellezas de la misión es lo inesperado, lo imprevisto. Por la noche, la alfabetización de mujeres ha sido un poco delicada porque han tenido que hacer frente a un control para evaluar el nivel de cada una. Hemos tenido que hacerlo con tacto porque no había que cuidar que no se desanimaran. Luego, los niños con la tabla de multiplicar, los jóvenes con matemáticas e inglés. Menos mal que por la noche baja un poquito la temperatura. Vivir desde la disponibilidad y la gratuidad. Buenas noches y dulces sueños.

Martes 6 de noviembre:

Escuchar a las personas que vienen par compartir sus sufrimientos. Como hoy, que ha venido una mamá a compartirme las dificultades de convivencia con su marido. Llevan más de 27 años juntos pero es difícil vivir la vida con normalidad. Entre la primera y la segunda hija pasaron 6 años y entre la segunda y el pequeño que tiene dos años y medio, pasaron 14. Es una familia de la que me siento muy cercano porque yo mismo llevé en el coche de la misión a ella à la maternidad para que diera a luz. Por eso ella me ha compartido todo lo que ha vivido durante estos años. El padre es muy severo con sus hijas  llegando al punto de dejarlas a veces fuera de casa a la intemperie. Sin embargo, ella ve que lo peor ya ha pasado. Sobretodo después de que naciera el tercer hijo que era varón y que era muy esperado por todos. Pero la realidad es que las hijas no quieren a su padre, simplemente le temen. Es duro acompañar estas situaciones en un contexto donde pegar hace parte de la educación y donde el cabeza de familia está más cercano del déspota de la familia que del que tiene una gran responsabilidad. Ella, al menos, ha agradecido que le escuchara y todo lo que hacemos por sus hijas y por su familia ya que vienen a casa a estudiar y participan activamente en nuestras actividades de Navidad, o en la asamblea de jóvenes de Pascua o durante las colonias de verano. Yo veo que una de las grandes oportunidades de no tener una parroquia y estar insertos en el barrio es que somos muy accesibles a este tipo de visitas imprevistas y donde podemos ser testigos de la consolación del Buen Dios. Buenas noches y dulces sueños.

Jueves 8 de noviembre:

La lluvia ha caído fuerte en San Pedro. Toda la ciudad llena de barro. Para los peatones es toda una proeza caminar sin ensuciarse, los vehículos salpicando el agua que se acumula en los diferentes baches. La única ventaja, que nos pulmones dejan de respirar polvo. Hoy una madre me ha mandado a su hija. El año pasado no pasó el examen que hay entre 4°ESO y 1°Bachillerato y este año no hace nada. Prefiere aprender un oficio, costurera. Hemos estado hablando de sus motivaciones y de la posibilidad de presentarse como candidata libre al examen que suspendió. Seguiremos hablando. Han venido fr la Iglesia Asambleas de Dios porque tienen cuatro días de formación y pedían alojamiento para los formadores y predicadores que venían hoy fr Abidjan y Soubré. Así que nos ha tocado prepararlo todo deprisa y corriendo porque eran seis. Acoger los imprevistos con cintura hace parte de la misión. Por la noche, inglés, recitar poesías, leer novelas... Muy disponible a los jóvenes que vienen para estudiar y para que les demos una mano. Y, entre medias, hoy la reunión de la CEB ha sido en nuestra casa, así que han venido una treintena de personas del barrio para leer la Palabra del domingo que viene, compartirla en comunidad y sacar consecuencias para nuestra vida. A Dios rogando y con el mazo dando. Buenas noches y dulces sueños.

Viernes 9 de noviembre:

Una joven musulmana que pasó selectividad en julio ha venido a verme esta mañana. Lloraba. Acababa de saber su orientación para seguir sus estudios. Aquí, cuando pasas selectividad, el Estado te pregunta tres opciones según tus preferencias y después él te indica lo que vas a estudiar, en qué ciudad y en qué universidad o módulo. Vamos que es muy teledirigido. Ella tenía la ilusión de estudiar sociología o comunicación pero le habían orientado en gestión comercial. Estaba desolada. Todavía no había llegado a casa para decírselo a sus padres. Hemos estado hablando, viendo lo que se podía hacer. Hemos quedado el sábado para ver lo que dicen sus padres. Luego, una niña de unos 12 años ha venido muy temprano del cole y se ha quedado mucho tiempo en casa. Había algo raro, no me cuadraba. Así que me he puesto a hablar con ella. El otro día perdió un euro y le sentó muy mal a su madre. (Su padre no quiere saber nada de ella desde hace un par de años). Así que no le había dado nada de dinero para que comiera algo. Así que ha comido en casa y, por la noche, he hablado con su madre para ver si se podía gestionar de otra forma la situación. Por la noche, visita a alguien que ha tenido un ataque de apendicitis y hablar con  sus padres para convencerles de que la operación era lo mejor. Espero que reaccionen. Cada día es una sorpresa en la misión. Sólo hace falta ser accesible a todos y salir a su encuentro. Un hombre, después del rato de adoración, ha venido a darme las gracias por lo compartido porque hoy hemos leído el evangelio del domingo y cada uno tenía que compartir en primera persona del singular. Y a él le ha impactado que yo he compartido sobre lo que la Palabra me suscitaba en mi vida. El sentido de lo sagrado es muy profundo en estos lares. Altura y anchura pero también y mucha profundidad. La espiritualidad es tridimensional. Buenas noches y dulces sueños.

Sábado 10 de noviembre:

Ayer me llamó por la noche una familia del barrio porque su hija tenía un ataque de apendicitis. Así que nuestro coche hizo de ambulancia y la llevé al hospital. Los agentes sanitarios están de huelga porque piden una serie de incentivos que llegan a los 500 €, lo cual el gobierno no está dispuesto a aceptar. Consecuencia : nos mandaron a casa y le dijeron a la chica que se pusiera hielo sobre el apéndice. Y nos citaron esta mañana a las ocho. Allí estábamos de nuevo. El médico vino una hora más tarde, el enfermero dos horas más tarde. El anestesista tres horas más tarde. Total que la operaron a mediodía. La operación costó 175 €, es decir, casi dos veces el sueldo mínimo interprofesional. Tendría que haber costado la mitad pero... como estaban en huelga, había que incentivar los servicios mínimos. En la misión cada día es diferente. Por la tarde, en casa, una chica burkinabesa que se tiene que presentar este año a selectividad me compartió que está pensando nacionalizarse marfileña porque quiere continuar sus estudios superiores aquí ya que en Burkina los funcionarios públicos ganan menos. Si no se nacionaliza los estudios aquí le costarían más o menos el triple más que a un marfileño. Son las consecuencias de la política de 'ivoirité' de finales de los 90. Y por la noche, los niños viendo el cine, los jóvenes en la biblioteca y yo que no sabía ni dónde estar. Es bonito contribuir al Reinado de Dios. Buenas noches y dulces sueños.

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