Jose Ibáñez, el joven con más talento de la música católica en España

Tras dedicarse a la música secular y vivir apartado de la iglesia, ha vuelto  a sus raíces para cantar  al Dios de la Vida

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Jose Ibáñez ha sido todo un descubrimiento que hoy quiero compartir con todos vosotros en 'Música, Fe y Compromiso'. Es el artista total, que se mueve como pez en el agua con el piano, la guitarra, la programación, el arreglo, la producción musical, el diseño… una joya a la que hay que apoyar, cuidar y seguir muy de cerca. Conoce bien la música, pues ha batallado en el ámbito secular, pero como aquel hijo pródigo del Evangelio, tuvimos la suerte de que volviera a sus raíces, para regalarnos su arte y convertirse en un instrumento de evangelización y de servicio a la iglesia.

Sin tapujos, sin medias tintas, sin descafeinar el mensaje y fiel a la vocación y ministerio que se ha hecho fuerte en él, Jose Ibáñez se está consolidando como una de las grandes apuesta de la Música Católica en España. Estamos de suerte y auguro grandes trabajos y grandes temas, nacidos de su sensibilidad y exquisitez, de su voz cálida y sus armonías magistrales.

Un regalo de comunión que finalmente se impuso y se convirtió en inseparable

Jose Ibáñez nació en Jaén un 28 de Junio de 1984. Procede de familia católica y con una tradición parroquial y de vida en la misma bastante fuerte. Sus padres y tíos eran muy activos en el coro de la parroquia de Cristo Rey, de manera que desde pequeño tenía la vida musical metida en sus rutinas diarias. Su primera guitarra le llegó de mano de su tío, como regalo de su primera comunión, y, conforme llegó a casa se fue al armario, por aquel entonces era un instrumento que le venía grande. Lejos de cejar en su empeño para que se desarrollase en el mundo musical, sus padres le animaron a comenzar el conservatorio, y estuvo estudiando durante años violín. 

Un instrumento complicado que le ayudaría, más que a ser buen violinista, a ser tozudo para hacer sonar música de un instrumento. Fueron pasando los años y con el llegaron nuevos retos a su vida. Se formaba el coro de Jóvenes de su parroquia y no había nadie que tocara la guitarra, así que se lanzó a por ello, rescató su guitarra del armario donde había estado durante años, y aprendió a tocar tres acordes, lo justo para salir del paso en las misas.

Se apartó de la vida parroquial y se dedicó a la música secular...

Conforme crecía, y los estudios iban copando parte de su vida, se fue apartando de la vida parroquial. Siguió desarrollándose mucho musicalmente. Aprendió a tocar el piano y empezó a hacer las primeras producciones musicales. Decidió sacar un disco de canciones seculares y empezar a dar conciertos en pubs, inaugurando una etapa que le llevó a conocer a otros amigos del ámbito de la música. Tuvo la suerte de hacer una producción para una amiga y acompañarla como músico en un certamen andaluz de cierto prestigio, aportando si granito de arena para que ella ganase el certamen. Llegaron los viajes, devorando kilómetros, salir fuera de casa a tocar a sitios lejanos, muchos días fuera de casa, conocer y tocar con artistas nacionales de cierto renombre y, en definitiva, descubrir los entresijos del mundo musical, y, sorpresa, cuánto más conocía ese mundo, menos le gustaba.

Media hora antes de un concierto, algo le empujó a volver a Jaén y dejar ese mundo

Un día, antes de dar un concierto, su visión de lo que estaba haciendo cambió radicalmente. Era un festival, y media hora antes de entrar en el recinto, decidió que eso no era lo suyo y se volvió a Jaén. En aquel momento pensó que era un impulso muy extraño, pero algo le empujó a hacerlo de esa forma tan decidida. Y regresó a casa, como el hijo pródigo de la música, abandonando la música secular que estaba haciendo. Coincidió entonces que sus padres entraban a formar parte de un coro en Jaén y decidió apuntarse con ellos, así compartiría tiempos musicales con ellos y podría aportar sus conocimientos musicales adquiridos durante todos esos años al mundo católico. Entró a formar parte del grupo Escuch-Arte, de Jaén, donde conoció a buenos amigos. Junto a ellos compuso un disco de música puramente litúrgica.

Por fin haciendo la música que le llena... Nació “Habitaré”

La Delegación de Juventud de Jaén y Jesús Cabello, estaban preparando un musical para jóvenes y tuvieron a bien encargarle la producción de las canciones del mismo. Sin dudarlo se puso a su disposición y el resultado no pudo ser más satisfactorio. Empezó a trabajar entonces con Jesús Cabello, Jonatan Narváez y otros tantos en producciones católicas hasta que un día, ¿por qué no?, llegó su turno. En 2013 empezó a componer y dar forma a las canciones que cuatro años después recopilaría en el disco “Habitaré”. Muchos son los caminos que ha andado hasta llegar a donde está, empezando en la música católica, pero con la suerte de saber que lo que esta haciendo es lo que realmente le llena y le lleva a lo que desea: hacer que la música que hace o interpreta sea de utilidad para alguien, buena noticia, Evangelio... una oportunidad para renovarse en la oración interior.

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