El paso que no puedes saltarte al hacer torrijas si no quieres arruinar horas de trabajo

Las torrijas es uno de los dulces más típicos de la Semana Santa, por lo que serán muchos los que se animen a elaborarlas estos días

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La Semana Santa ya está aquí y con ellas también las torrijas. Sin duda, las restricciones y limitaciones impuestas para evitar la propagación del coronavirus, animarán a más de uno a la hora de elaborar este dulce que a muchos apasionan en este tiempo. Realizar unas buenas torrijas no es una operación especialmente compleja, si bien es cierto que precisa de tiempo y de una serie de técnicas que, si se aplican correctamente, el resultado será más que satisfactorio.

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Lo primero, la elección del pan

A la hora de cocinar las torrijas, la primera elección que debemos hacer es la del pan. Puede valer cualquiera, desde el pan de hogaza, el sobrante del día anterior o rústico. Algunos incluso ya lo realizan con pan de molde artesano, aunque se trata de una opción más cara. Sea como sea el pan, los trozos deben cortarse con finura.



Una vez hemos elegido el pan, es el momento de trabajar en los principales ingredientes de tus torrijas. Optar por el vino, el almíbar o la leche es recurrir a uno de los tres elementos de la torrija tradicional. En caso de abogar por la leche, esta tiene que estar caliente para que su sabor se impregne bien en el pan. La cantidad de leche variará, como es natural, dependiendo del número de torrijas. Lo recomentable es un litro de leche para ocho torrijas. A la leche podemos añadirle ingredientes como azúcar, ralladura de naranja o esencia de vainilla.

Mezclar durante varias horas el pan con los aromas

Posteriormente, encendemos el fuego para que comience a hervir. Luego introducimos el pan. La leche ha de estar a temperatura alta. Así, el momento de sumergir las rodajas de pan en la leche infusionada con canela en rama, peladuras de naranja o azúcar lleva varias horas. Hay que dejar el pan en la mezcla unas tres horas mínimo para que absorban bien los aromas y sabores de la leche y para que, una vez cocinadas, tengan una textura suave y melosa.

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Aceite o mantequilla en la sartén

En cuanto al uso o no del huevo, dependerá del cocinero. Otros optan por la mantequilla y el azúcar en la sartén, para a continuación poner sobre ella la torrija y caramelizarla. En cambio, si recurrimos al aceite para freír las torrijas, tenemos que evitar que ese aceite sea de un sabor intenso, ya que de esta forma se resentirá el sabor del dulce. Por ello, en estos casos es más conveniente el uso de aceite de girasol o el de oliva suave, en lugar de virgen extra. Una vez hemos incluido el aceite en la sartén, lo calentamos a unos 150 grados. La fritura es un proceso rápido, que no se prolonga más de tres minutos, ya que de lo contrario se quemarán.

A la hora de degustar el dulce, es más conveniente hacerlo cuando están recién hechas, pero también se pueden conservar varios días gracias a su alto contenido en grasa.

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