El sufrimiento de los haitianos al cumplirse un año del terremoto

El religioso camilo Verna Cineus se queja de la situación: "Nadie nos ayuda. Aquí falta de todo: los ancianos y los niños son los más afectados"

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El 14 de agosto se cumplía un año del terremoto de 7,2 grados de magnitud que mató a miles de personas, desplazó a otras y destruyó innumerables casas e instalaciones públicas. "Nada ha cambiado, seguimos sufriendo aquí como hace un año". El dolor del padre Verna Cineus es insoportable al recordar aquellos trágicos momentos

El sacerdote, un religioso camilo que dedica su vida a los pobres en la capital, Puerto Príncipe, denuncia enérgicamente que la población no ha recibido ninguna ayuda desde entonces: "Las autoridades locales y la comunidad internacional no han dado ninguna respuesta a nuestra gente que sigue muriendo porque nos falta de todo: comida, agua, gasolina para hacer funcionar las escuelas y los hospitales. Y los más afectados son los niños y los ancianos: Hay casi cuatro millones que ni siquiera tienen una comida al día", dice el religioso Cineus.

Sin seguridad

Las asociaciones de voluntarios de la Iglesia y las ONG que consiguen aportar algo de ayuda tienen que enfrentarse a una situación de inseguridad social que genera una violencia extrema. "Las bandas armadas, a menudo enfrentadas entre sí", explica el camilo, "controlan gran parte del país y resulta difícil desplazarse de una zona a otra para llevar alimentos o ir a buscarlos. Es un país completamente destruido".


El dolor de la Conferencia Episcopal

La Conferencia Episcopal local intervino enérgicamente contra "las bandas que hacen estragos, hundiendo a una población que también lucha contra la pobreza crónica y la marcada corrupción. Estamos asombrados e indignados", escribieron los obispos haitianos en un largo mensaje, "por la impotencia del Estado. Unimos nuestras voces a las de todos los que aspiran a la seguridad y la paz".

El padre Cineus explica que los obispos querían denunciar "el recrudecimiento de la violencia, que ha quedado impune, y que hace quince días también afectó a Puerto Príncipe. Aquí las bandas armadas han llegado a atacar y dañar incluso la catedral. Estamos realmente desesperados".

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