El milagro diario de los salesianos de alimentar a miles de personas en los barrios marginales de Calauan

Los misioneros salesianos realizan programas de apoyo para la población, que vive en suburbios y trata de ganarse la vida con actividades informales

Misiones Salesianas

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Hace 12 años los misioneros salesianos se establecieron cerca de la ciudad de Calauan para estar al lado de la población trasladada allí desde la capital por el gobierno de Filipinas. Desde entonces, los Salesianos realizan programas de apoyo para la población, que vive en suburbios y trata de ganarse la vida con actividades informales, ofreciéndole más de 7 mil comidas diarias.

La misión de Don Bosco Calauan se encuentra en medio de asentamientos densamente poblados, repletos de menores y jóvenes procedentes de familias muy pobres. Fueron trasladadas ahí por el Gobierno y dejaron cuanto tenían en Manila, convirtiéndose en los más pobres entre los pobres.



Abrir la presencia salesiana en este lugar fue una petición de monseñor Leo Drona, obispo salesiano, para servir en las áreas donde los habitantes de barrios marginales urbanos de Manila fueron trasladados. Estos habitantes realizan actividades informales para ganarse la vida. Sin embargo, muchos niños están desnutridos y las familias aún luchan por sobrevivir debido a la pandemia de la covid-19.

Los misioneros salesianos iniciaron sus programas de apoyo para la población desde el primer momento. Desde hace tres años, además, el programa de alimentación de Don Bosco también está en marcha a pesar de los desafíos de la pandemia.



Los misioneros salesianos, ayudados por voluntarios, preparan y reparten 7.000 comidas diarias

Los salesianos de Calauan se hacen presentes a diario con los 25 voluntarios que colaboran como cocineros y ayudantes en la preparación de la comida. Después, los mismos misioneros la distribuyen en tres áreas donde vive la población reubicada en los suburbios.

En la actualidad, más de 3.500 niños y adultos inscritos en el programa reciben a diario papilla de arroz para el desayuno y arroz con guarnición para el almuerzo. En total, más de 7.000 comidas diarias en un programa que cada seis meses actualiza la lista de destinatarios. Además, se realiza una evaluación de cada uno de ellos para ver quién continúa necesitando ayuda del programa de alimentación. De esta forma, se eliminan algunos nombres y se añaden otros para llegar al máximo de población posible.



El misionero salesiano Jeffrey Mangubat, director de la obra salesiana, actualiza regularmente también la lista de los benefactores. Entre ellos se encuentran algunas ONG y fundaciones, además de donantes individuales que desean permanecer en el anonimato. Gracias a ellos los Salesianos pueden ayudar a los más pobres.

Calauan es un ejemplo más del compromiso salesiano con los más pobres en los suburbios. Los misioneros salesianos viven una vida sencilla, están muy cerca de los más desfavorecidos y ellos agradecen a la comunidad salesiana su dedicación. Garantizar 7.000 comidas diarias a las familias más pobres no es sencillo. Por ese motivo, los Salesianos reconocen que cuando uno trabaja por los más pobres y necesitados, la Providencia sigue haciendo milagros.

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