Luis José Rueda: "La Iglesia acompaña, sana y bendice a los migrantes"

El arzobispo de Bogotá realizó junto al obispo de Apartadó, Hugo Torres, un encuentro con migrantes venezolanos, haitianos y ecuatorianos en el puerto de Necoclí

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Esta semana las Conferencias Episcopales de Colombia y Venezuela han acompañado a los migrantes venezolanos, haitianos y ecuatorianos en el puerto de Necoclí, en el Urabá antioqueño, como muestra de solidaridad y apoyo a esa población. El obispo de Apartadó, Hugo Torres, fue el anfitrión de esta acción humanitaria que se realizó en las playas de Necoclí.Por su parte, el arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal colombiana, al expresar su amor a la Iglesia católica como madre y servidora de las periferias existenciales, indicó que "laIglesia acompaña, sana y bendice a los migrantes que van en una ruta riesgosa rumbo a EEUU".



La Iglesia como servidora de las periferias existenciales

Tras compartir el desayuno en el puerto con algunas familias de migrantes, los obispos colombianos y venezolanos escucharon a un grupo de migrantes venezolanos, quienes expresaron sus dolorosas situaciones de desarraigo, las razones que motivan a un venezolano a establecerse en Colombia y los que deciden migrar a otras naciones. “Sabemos que es difícil pero vamos con Dios adelante”, fue la expresión de una madre cabeza de familia migrante venezolana presente en este espacio de encuentro.

Reunión sobre familia

La agenda concluyó con una reunión que sostuvo la Iglesia con el grupo Inter gerencial migratorios mixtos, donde se hicieron presentes la Defensoría del Pueblo, Migración Colombia, UNICEF, OIM (Organización Internacional de Migraciones), ACNUR (la agencia de la ONU para los migrantes), Cruz Roja colombiana, Mercy Corps y WORLD VISION.

Los temas tratados fueron la caracterización de la última ola de migrantes que se realiza con la familia extensa, incluido niños, adolescentes y ancianos; la trata de personas; la explotación sexual y laboral; los niños y adolescentes migrantes sin acompañantes. Otro punto que se resaltó fue el reconocerse como países receptores y de tránsito de migrantes. Conscientes de que el problema no es de una sola nación sino regional, los obispos colombianos y venezolanos se comprometieron a priorizar todas las iniciativas y proyectos para ayudar a los migrantes por medio de las pastorales sociales y las Cáritas Colombiana y Venezolana.

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