Camerún: Incendiada una iglesia y secuestrados cinco sacerdotes, una religiosa y dos laicos

La Iglesia local dice ser víctima de una «ola de persecución» por parte de los separatistas de la autoproclamada región de Ambazonia

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Los obispos de la provincia eclesiástica de Bamenda, en Camerún, han condenado el incendio de la iglesia de Santa María y el secuestro de cinco sacerdotes, una religiosa y dos fieles laicos. El ataque fue perpetrado por «hombres armados desconocidos» en la noche del 16 de septiembre en la localidad de Nchang, diócesis de Mamfe. Por el momento, no han trascendido el nombre de los capturados.

El presidente de la Conferencia Episcopal Provincial de Bamenda, arzobispo Andrew Nkea, ha indicado que las víctimas han sido llevadas a un destino desconocido en los bosques de los alrededores. Señala asimismo que el ataque «no tiene precedentes» y que con él los agresores han cruzado ya una «línea roja».

Aunque no lo dicen expresamente, los obispos atribuyen el secuestro a los guerrilleros de la autoproclamada república de Ambazonia, las provincias anglófonas separatistas.

«Desde que comenzó esta crisis en 2016 hasta hoy —dice su texto—, el Pueblo ha sufrido terriblemente y los hombres y mujeres de Dios han sido blanco fácil de secuestradores, torturadores y pistoleros sin escrúpulos. Una ola de persecución contra la jerarquía de la iglesia es ahora el nuevo juego de la “Lucha”, y se envían todo tipo de mensajes de amenaza contra los Misioneros que han entregado su vida para trabajar por el pueblo. Estos ataques no son sólo contra la Iglesia católica, sino también contra la presbiteriana y la baptista en Camerún».

Notoriedad internacional

Los dirigentes episcopales exigen la inmediata puesta en libertad de los rehenes y se solidarizan con el obispo Aloysius Fondong, de Mamfe, la diócesis a la que pertenece la iglesia atacada. Se da la circunstancia de que el vicario general de esta jurisdicción, el sacerdote Julius Agbortoko Agbor, ya fue secuestrado el pasado año. El presbítero fue apresado por jóvenes armados, supuestamente también separatistas, que atacaron el seminario mayor y cuyo primer objetivo era el obispo emérito, Francis Teke Lysinge. El P. Agbor fue liberado unos días después, al parecer sin que los guerrilleros obtuvieran los 20 millones de francos CFA (unos 30.000 euros) que exigían como rescate.

Se cree que, más que dinero, los secuestradores lo que buscan con estos ataques es dar notoriedad internacional a su causa.



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