Los niños y niñas de Primera Comunión de La Rioja comparten sus bienes con los niños y niñas de Mozambique

El proyecto se concreta en la ayuda al Centro de San Dámaso que da amparo, seguridad y alimento en una ciudad castigada por un alto porcentaje de orfandad

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Los niños de Primera Comunión comparten sus bienes”, así nacía en el año 2007 la iniciativa conjunta entre el Secretariado de Catequesis y la Delegación de Misiones de la Iglesia en La Rioja de invitar a los comulgantes de cada año a asumir un proyecto de ayuda a niños necesitados en un lugar de misión, y como intermediarios y gestores de la ayuda a uno de nuestros misioneros riojanos.

El delegado de Misiones, Luis Ángel Moral destaca que “gracias a lo recaudado y al número de las parroquias que se han ido sumando a esta iniciativa, el balance es positivo. Nos anima a continuar y seguir en este empeño de despertar en nuestros niños de catequesis de comunión este espíritu de solidaridad que toma como referencia la Infancia Misionera y su lema "los niños ayudan a los niños”.


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"Despertar en nuestros niños la solidaridad e implicarlos en la transformación del mundo"

Moral comenta que “es importante hacer partícipes a nuestros niños riojanos de la suerte de su entorno, de lo que son y de todo lo que tienen, mientras que otros niños están faltos de cariño y de lo más básico para crecer y tener un futuro; y de cómo es posible ayudar a algunos de estos niños, así como de contribuir a que nazca en nosotros ese empeño por un mundo mejor, es tarea de padres, catequistas y sacerdotes… de toda nuestra iglesia local, donde los misioneros son en muchas ocasiones el “pretexto” para despertarnos el sueño de hacer un mundo mejor en nuestro niños”.

Por último, el delegado de Misiones, destaca que “nuestra pretensión es despertar en nuestros niños la solidaridad e implicarlos en la transformación del mundo, no es recaudar “cuanto más mejor”. Esto está bien, pero lo importante es que cada niño haga el sacrificio de entregar algo de lo suyo por el bien de otros niños. Animarlos a que cada semana reserven algo de su paga, que lo guarden en una hucha y en los días previos a su comunión entregarlo en la parroquia. Las familias pueden participar, y desde la Delegación y el Secretariado no queremos que la aportación que los padres puedan realizar a la parroquia por la Comunión de sus hijos no llegue a las necesidades de la parroquia, por el hecho de ofrecerles la participación al proyecto. Insistimos en despertar la generosidad y solidaridad de los más pequeños”.





El proyecto de este curso

En este curso 2020-2021 y el siguiente 2021-2022, se respaldará un proyecto en Mozambique que viene de la mano del Padre Mercedario José Antonio Marzo Calvo, de Igea y con una larga estancia y labor en tierras mozambiqueñas.

El proyecto se concreta en la ayuda al Centro de San Dámaso que da amparo, seguridad, alimento y acceso a la escuela a niños y niñas de un barrio de la ciudad de Metola en Mozambique, castigado por el desempleo, la desestructura de las familias y un alto porcentaje de orfandad. Es un barrio muy pobre, creado por familias que se acercan a la gran ciudad de Maputo, a 17 kilómetros de Matola, para buscar un futuro mejor y otras familias, que tras sufrir los ciclones que trajeron grandes inundaciones tuvieron que dejar sus casas y buscar otras zonas para vivir.

A esto se suma que muchas familias han sufrido la pérdida del papá o la mamá a causa de la enfermedad del sida, y muchos niños han tenido que ir a vivir con sus abuelos o tíos. El padre José Antonio en el Centro de San Dámaso, acoge a muchos niños durante las horas que están solos, los prepara para ir al cole, les da alimento y tienen un lugar para lavarse.


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