El acompañamiento en la muerte, una cuestión prioritaria para la CEE en pleno debate sobre la eutanasia

La Comisión Permanente de la CEE analiza el borrador de la “Instrucción pastoral sobre el acompañamiento en la muerte y el duelo. Anuncio de la Vida eterna"

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Este martes y miércoles la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española se reúne en su sede de Madrid, en la calle Añastro. Se trata de la última reunión de este órgano en el año 2020.

Uno de los asuntos que están abordando los obispos que integran la comisión es el borrador de la“Instrucción pastoral sobre el acompañamiento en la muerte y el duelo. Anuncio de la Vida eterna. La celebración de exequias e inhumaciones”,y que ha redactado la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, que preside Enrique Benavent, obispo de Tortosa.

La preparación de ese documento fue anunciada antes de la pandemia, a comienzos del mes de marzo. Entonces, se estableció que dicha iniciativa tendría como objetivo dar orientaciones en este ámbito para lo cual se planteaba desarrollar cinco puntos: "el sentido de la muerte del cristiano"; "el sentido de las exequias cristianas"; "sentido y significado de la inhumación y de la incineración"; "normas sobre la inhumación y de la incineración"; y por último "la pastoral con ocasión de la enfermedad, muerte y exequias de los cristianos".

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Un asunto, el del acompañamiento en la muerte, que preocupa a la Iglesia Española, y que se va a abordar después de que el Congreso de los Diputados haya aprobado seguir adelante con la tramitación de la ley que regula la eutanasia.

Por ello, el pasado 14 de septiembre, la Comisión Ejecutiva de la CEE publicó una nota en la que insistía en que este derecho a la eutanasia era propia de una visión individualista y reduccionista del ser humano, y de una idea de libertad desvinculada de la responsabilidad. Se niega la dimensión social del ser humano “diciendo mi vida es mía y sólo mía y me la puedo quitar”.

Además, en el texto, los obispos señalan la paradoja de una sociedad que pretende la eliminación total del sufrimiento, y cuando no lo consigue propone salir del escenario de la vida. Por el contrario, lo verdaderamente humano es acompañar, paliar y ayudar a vivir ese sufrimiento, porque como afirma el título de esta nota, no hay enfermos “incuidables”, aunque sean incurables.

El Vaticano presenta la Cata Samaritanus bonus

Pero no solo a la Iglesia española. El acompañamiento en la muerte es un tema prioritario en el ámbito cristiano. También el Vaticano se ha manifestado al respecto en infinidad de ocasiones. La última vez tuvo lugar la semana pasada, cuando el 22 de septiembre la Sala 'Juan Pablo II' presentaba la Carta 'Samaritanus bonus' sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida, redactada por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Una carta que comenzaba recordando que el Buen Samaritano que deja su camino para socorrer al enfermo, es la imagen de Jesucristo que “encuentra al hombre necesitado de salvación y cuida de sus heridas y su dolor con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza”.

En la 'Carta Samaritanus Bonus', la Congregación para la Doctrina de la Fe remarca el apoyo y la esperanza con el que desde la Iglesia mira la investigación científica y tecnológica, viendo en ellas una oportunidad favorable de servicio “al bien integral de la vida de la dignidad de todo ser humano”. No obstante, precisa que estos progresos de la tecnología médica “no son determinantes por sí mismos para calificar el sentido propio y el valor de la vida humana”.

La CEE presentó 'Sembradores de esperanza: Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida'

En diciembre de 2019, el obispo de Bilbao, Mons. Mario Iceta, presentó este texto que fue redactado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida y elaborado por sanitarios y pacientes.

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El obispo de Bilbao remarcó aquel 4 de dicembre que los objetivos que persigue este documento son "Sembrar esperanza en los ultimos compases de la vida", "iluminar la tarea de los profesionales de la salud" y enfocar el servicio médico en la dignidad de la persona. Recordó además que "la relación entre el enfermo y los profesionales de la salud, se fundamenta en la confianza".

Un texto que quiere reivindicar el valor de los cuidados paliativos en la medicina: "No hay una demanda de morirse, hay una demanda de ser ayudado. El ser humano ha sido creado para ser feliz, por eso, rechazar el dolor es justo y no es censurable. Hoy en día la medicina ofrece un buen arsenal terapéutico para el sufrimiento".

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