Los jóvenes misioneros llaman a una sociedad más activa donde priman los valores

La asociación sin ánimo de lucro, JATARI, recauda el 100% de los fondos para diferentes proyectos humanitarios

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JATARI es una asociación no lucrativa originada por jóvenes laicos. Ellos mismos lo definen como "una forma de vida, música, alegría, familia, servicio, misión, ONG y contagio". Colaboran con una misión en la selva central de Perú, en San Ramón. Todos los fondos que recaudan van destinados a los diferentes proyectos solidarios. 'Aleluya' ha tenido la suerte de hablar con Mónica Marín, la cofundadora de la asociación.

Mónica ha nombrado al Papa Francisco al hablar del significado de la ONG: "La evangelización no se hace en el sofá. Necesitamos levantarnos, veíamos que los jóvenes de nuestro alrededor estaban dormidos”. “Es muy fácil dar el like en Facebook y empatizar desde fuera”, ha remarcado la joven de JATARI. También, ha hecho referencia a una de las frases célebres de María Teresa de Calculta: "A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota".

La visión de esta asociación es “lograr una sociedad activa, que participe y se involucre con el de al lado de la manera más altruista posible. Una sociedad de valores", ha explicado Mónica. También, nos ha hablado de la misión como una forma de vivir intensamente la fe: "Contagiar el entorno más cercano a través de diferentes propuestas de voluntariado, música y eventos solidarios".



JATARI se ha encargado de hacer a mano unas cuelgamascarillas para venderlas y recaudar fondos que irán directos a Perú: “Es una manera de sacar dinero muy eficaz. Hoy en día no hay tantos concursos a nivel empresa o fundación, las ONGs empiezan a tener sus propias líneas de merchandaising”. “Al final es una manera muy bonita de implicar de una manera muy cercana al que ya te sigue”, ha subrayado Marín.

“Necesitamos jóvenes y una sociedad más activa donde prime mirar con ojo crítico qué valores tiene cada uno”, ha anunciado la cofundadora de la asociación. “Vive y haz lo que quieras mientras sea con amor y con el amor de entrega”. Mónica Marín ha querido dejar un mensaje para todos ellos: “Lo primero querer vivir intensamente. Dar un paso hacia ese punto y entregar tu tiempo de alguna manera. Disfrutar del otro, con él y vivir y compartir”.

La joven misionera

En 2018, Mónica Marín se fue a Perú de misionera. “Me cuidaron desde el minuto uno y descubrí una cultura súper diferente a pesar de tener la misma lengua”, ha respondido la joven. Cuando llego allí realizó trabajos de logopeda: “No había recursos para todos los niños que tenían discapacidades o dificultad en el aprendizaje. Los profesores me pedían consejos para llevarlos a cabo”.

Son pocas las ayudas a nivel educativo y sanitario que llegan hasta allí. Marín ha recordado que cuando llegó se encontró con un choque socioeconómico cultural que no se esperaba. “Ya sabía cómo era la situación en Lima, que había diferencias, pero no tan drásticas”, ha comentado.

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El apadrinamiento de 5 jóvenes shipibos

Muchos jóvenes peruanos no pueden ir a la escuela preuniversitaria y a la universidad, en concreto los jóvenes shipibos, porque no tienen recursos. Con este programa se contribuye a que un joven tenga material escolar una vez al año y a garantizar la alimentación, el uniforme y el transporte del niño. “Les podemos dar la oportunidad de que puedan estudiar”, ha explicado Mónica.

“El apadrinamiento es una forma de solidaridad de doble vía porque a través del lazo que los padrinos construyen con sus niños apadrinados, se acercan a otras realidades y se sensibilizan sobre las causas de la pobreza”, ha asegurado la joven misionera.

La operación quirúrgica de Rafael

Rafael Zorrilla Alejo, es un niño peruano de 7 años, con hidrocefalia y espina bífida. Su familia no posee recursos económicos ni capacidad de ahorro para costear la operación. Hasta el momento ha pasado por cinco operaciones. El problema está en las válvulas, ya que todas las que le han implantado se le han infectado, y cada vez más rápido.

La hidrocefalia hay que tratarla, ya que, sino puede provocar lesiones en el cerebro, pérdida de aptitudes mentales y físicas e, incluso, la muerte. Con un diagnóstico y tratamiento precoz, las secuelas son mínimas. El estado peruano no tiene ni recursos, ni materiales para este tipo de operaciones. Por lo que, solo le podrían operar por una clínica privada.

Desde JATARI quieren apoyar económicamente a la familia de Rafael para poder realizarle una ventriculostomía endoscópica del tercer ventrículo (VET) acompañada de la coagulación del plexo coroideo. Esta operación tiene un coste total de cinco mil euros. De momento, han conseguido recaudar 2.370 euros.

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El campamento urbano para niños

En el voluntariado de verano, se hace un campamento urbano por las mañanas durante las semanas de vacaciones escolares. “Cuando los niños tienen vacaciones y los padres trabajan vienen al campamento. Además de jugar, también hablamos con ellos de valores a través de dinámicas, de videos y de películas”. Se hacen juegos y también se oferta apoyo escolar por las tardes durante este periodo. “Entre ellos van generando comunidad y es muy bonito acercar a los niños y a la realidad de las familias peruanas”, ha remarcado Mónica.

El poblado shipibo sin servicios de electricidad

La población de tribu shipiba, en el distrito de San Ramón, cuenta con 57 habitantes. El 0% de los hogares cuenta con servicios de electricidad. Este proyecto en Perú tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de la tribu de los shipibos a través de la instalación de la línea eléctrica.

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