El alcalde de Madrid visita el albergue Santa María de la Paz para conocer su gran labor

Este centro de acogida abrió sus puertas en 1981 y desde entonces ha atendido a más de 3.900 personas sin hogar

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El Centro de Acogida Santa María de la Paz lleva 40 años siendo puerta de entrada y de esperanza para miles de personas sin hogar. Personas que carecen de una vivienda y han perdido el apoyo familiar y social.

“Trabajamos cada día para que ninguna persona viva en la calle”, afirma el gerente, Julián Besteiro, que recuerda además que son “cuarenta años acompañando a las personas en situación de sinhogarismo convencidos de que la mejor solución a este problema, pasa por garantizar que todas las personas dispongan de una vivienda donde puedan construir su proyecto de vida y donde también puedan protegerse y cuidar su salud, especialmente en estos tiempos de pandemia”.

La visita de José Luis Martínez-Almeida

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha podido ver el trabajo que se realiza en este dispositivo de acogida y se ha interesado por la realidad de las personas sin hogar acogidas en Santa María de la Paz. Los usuarios le han contado sus experiencias y necesidades e incluso le han felicitado por adelantado por su próximo cumpleaños. Habitualmente tiene capacidad para 110 personas, pero en 2020, con la pandemia que actualmente continua, acogió a 90 personas sin hogar, dejando el resto de camas para posibles aislamientos por covid-19, y se han producido más de 29.400 estancias.

Cuarenta años de trabajo en el albergue Santa María de la Paz

Durante estos 40 años el Centro de Acogida Santa María de la Paz ha atendido a más de 3.900 personas sin hogar y se han producido unas 875.000 estancias aproximadamente.

En cuanto al perfil de los residentes es el de un varón mayor de 40 años, con marcado desarraigo socio familiar, que sufre una prolongada situación de calle, gran deterioro y vulnerabilidad y escasez o carencia absoluta de recursos.

La misión del centro es la prestación de una atención integral, con el fin de mejorar su calidad de vida, paliar la situación de marginación que sufren y favorecer la rehabilitación de los problemas psicofísicos que puedan presentar. Para ello, se imparten distintos talleres entre los que destacan los de rehabilitación física, manipulados, manualidades y creatividad, informática, teatro, audiovisual y huerto.

Al mismo tiempo luchan para cambiar la mirada de la sociedad y que vean a las personas sin hogar de manera integral, con su dignidad y derechos, más allá de estereotipos, prejuicios y miedos, ya que el sinhogarismo es un reflejo del fracaso como sociedad.

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