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Se dejaron un dineral en su boda... invitando a comer a 160 personas necesitadas

Ana y Víctor, una pareja de recién casados involucrados en causas sociales decidieron celebrar su boda invitando a cenar a 160 personas pobres 

Se dejaron un dineral en su boda... invitando a comer a 160 personas necesitadas

 

Aleteia / Víctor C. Bustillo

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13 jul 2019

Dos jóvenes brasileños recién casados dieron de cenar a 160 personas necesitadas. Se llaman Ana Paula Meriguete y Víctor Ribeiro. Tienen 23 y 24 años de edad, son de Guarapari (Espírito Santo, Brasil). La historia ha sido contada por el portal Aleteia.

Ana y Víctor son cristianos y están involucrados en las causas sociales, especialmente cuidando y dando de comer a niños pobres y a sus familias.

En febrero de 2019, tras dos años y medio de noviazgo, decidieron casarse de un modo poco común. Antes de la boda, mientras rezaban juntos, intentaron averiguar qué quería Dios de ellos: "comenzamos a orar para ver lo que Dios quería de nosotros”, explicó Ana Paula a Gazeta do Povo. Finalmente la joven pareza decidió celebrar el matrimonio de una forma poco común. Querían invitar a cenar a los más necesitados, especialmente a los niños de familias pobres a quienes atienden en el Centro Social de Santa Mónica.

En otra ocasión estando en misa, Ana y Víctor escucharon una canción que les interpeló interiormente: “Mi reino tiene mucho que decir”, compuesta por J. Thomaz Filho y Frei Fabreti, compositores de música religiosa en Brasil. La letra de esta canción está relacionada con el mencionado pasaje del Evangelio: “Si una cena desea proponer / invitar a amigos, hermanos y otros más / Salga a la calle en busca de quién / no puede recompensarle / que su gesto recordará Dios”.

Ana y Víctor, decidieron celebrar una cena de boda especial para extender la celebración, relacionándola con sus convinciones religiosas y su compromiso con las obras sociales. Como cristianos también querían cumplir con las enseñanzas de Jesucristo en el Evangelio:  “Cuando hagas una gran cena llama a los pobres, a los mancos, cojos y ciegos. Serás bienaventurado, porque ellos no te pueden recompensar, pero serás recompensado en la resurrección de los justos”, dice el Señor en el Evangelio según San Lucas (14, 12-14)”.

Sin embargo, al principio les costó encontrar colaboradores para organizar la cena con los más necesitados. Cuando se lo comentaron a sus amigos y familiares, estos les dijeron que parecía una locura. Sin embargo, terminaron convenciendo a varias personas de su entorno para que colaborasen con ellos, tal como contó Víctor en la entrevista a Gazeta do Povo: “empezamos a agregar fuerza. Los amigos tomaron la música en vivo, una compañía prestó las sillas, otra prestó las toallas, la decoración, tomó voluntarios. Tenemos gente para ayudar a preparar la cena. Al final, logramos algo mucho mejor de lo que esperábamos”.

Cinco días después de la boda acudieron al Centro Social de Santa Mónica 160 personas que fueron invitadas a cenar por Ana y Víctor. Fue un evento muy emotivo, contó Víctor, donde acudieron niños a los que atienden y que iban acompañados por sus familiares: “Durante la cena, los niños e incluso los padres de ellos nos venía a abrazar y a felicitar. Vivimos aquello realmente como nuestra fiesta de bodas. Recibimos mucho más de lo que damos. Salimos de ahí llenos. Cuando terminó la cena, nos miramos el uno al otro y fue una sensación de realización. El sentimiento es de gratitud”.

Para Ana Paula Meriguete y Víctor Ribeiro fue una velada muy emotiva, con un acto más significativo que una simple acción social. Su cena de boda, ayudando a los más necesitados, les hizo experimentar la paz de Dios en su corazón: “Ya no era una acción de solidaridad. Para mí, fue sorprendente de principio a fin. Cuando llegó la primera familia, nos conmovió bastante. Y sé que también fue muy importante y emocionante para ellos. Renuncié a algo a cambio de la paz que Dios dejó en mi corazón”, dijo Ana Paula.

El Centro Social de Santa Mónica de Guarapari Llegó en 2004 a la ciudad como petición del párroco y varias Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación, fundada por Santa María Rosa Molas.  Ayudan a los más necesitados, especialmente jóvenes a los que forman para incorporarse al mundo del trabajo.